Agricultura ecológica,Alimentación ecológica,Consumo ecológico,Producción ecológica

… de verdades como puños

30 jun , 2011  

Que ya poco nos esforzamos por mantener las variedades de productos locales es una realidad palpable, pero lo que no vale es llorar a toro pasado.
Se están perdiendo infinidad de variedades locales de muchos productos a pasos agigantados, muchas veces porque los conocimientos no pueden pasar a nuevas generaciones por que las nuevas generaciones están a otras cosas en la mayoría de los casos y por que la sociedad actual y por supuesto los gobiernos no ayudan lo más mínimo a quien trabaja de sol a sol, dejándose el pellejo para conseguir manjares artesanos que verdaderamente nos representen. Tantos son ya los productos perdidos en el olvido que roza la barbarie, quesos, vinos, embutidos, conservas, guisos y dulces típicos… verdaderamente una pena…

Pero desde luego no todo el mundo es un pasota redomado, existen muchos pequeños productores de puro acero y carácter, con más valor y casta que un “vitorino”, que sobreviven por sus ganas, tenacidad, constancia y tesón… y por el puro convencimiento de que ese es el único camino viable hacia un mundo mejor, muchos incluso hacen lo indecible por recuperar productos ya perdidos, pero también por cada uno de esos productores existen paladares deseosos de disfrutar esos manjares aún por la dificultad en muchos casos de encontrarlos.

Son muchos los productos que encontramos en el mercado que nos venden con puros, o artesanos (sí, sí, ¡artesanos!) pero que no son más que el fruto de una industria deshumanizada y plástica, que diseña productos de laboratorio con cara de “no haber salido del pueblo”, y sus víctimas son los productos originales y sus bienhechores artesanos, que poco a poco ven como se va perdiendo la tradición, el sabor y lo que es peor la calidad y calidez de su trabajo.

Debemos buscar a esos productores, cuidarlos, conversar con ellos e incluso entablar una amistad y confianza, esa cercanía que hará que más orgullosos compremos sus productos, y que los conozcamos y los apreciemos como verdaderamente se merecen.

Este artículo es para “desovejar” al público y alentar a esos pequeños productores ecológicos que nos hacen esta vida un poquito mejor, sabiendo que cada bocado es artesanía y pura tradición, aroma a recuerdo añejo y suculento… Pequeños artesanos y productores, ¡SOIS GRANDES! y seguiré como hasta ahora, buscando y comprando vuestros panes y quesos, vinos, hortalizas, frutas y dulces allá donde vaya, todo aquello que orgullosamente producís con el sabor y la historia de vuestra tierra y que deliciosamente alimentan mi cuerpo y mis recuerdos.

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Alimentación ecológica,Consumo ecológico

Contra el calor, ¡ZUMOS FRESCOS!

29 jun , 2011  

Sé que ahora mismo no es verano en todo el mundo, y donde lo es no hace siempre el mismo calor, pero desde luego aquí hace un sol de justicia y un calor que reseca el gaznate como si de mojama se tratara

¿Y qué podemos hacer en estas circunstancias? Son muchas las alternativas ecológicas o no que podemos tomar para refrescarnos, desde enchufar el aire acondicionado con “temperatura de invierno”, lo cual es poco ecológico, económico y de poca ayuda para solventar los problemas de calentamiento global, o bien podemos buscar soluciones mucho más agradables tanto para el planeta como para nuestra reseca garganta, y por eso desde queremosverde.com apoyamos los zumos refrescantes, pociones supervitaminantes y mineralizantes, esencia pura del verano y con infinitas propiedades y variantes.

En verano son muchas las noches que simplemente ceno una jarra de zumo recién hecho, lo hago con fruta u hortalizas que refresco en la nevera y que después alivian tanto el calor como al estómago, ¡goloso irreprimible!

Aquí os facilitamos algunos de eso zumos atómicos que acondicionan el cuerpo para sobrellevar mejor los agobiantes días veraniegos:

Sandía y jugo de jengibre

Limón y zanahoria

Naranja, plátano y mango

Tomate y apio

Tomate y albahaca

Moras de morera y fresas

Melón y uva

Y no podemos olvidarnos de la reina de nuestras sopas frías y probablemente una de las más internacionales, el gazpacho, verdadera ambrosía fresca y rica como ninguna.

Bebed zumos y refrescaos. ¡He dicho!

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Vida sostenible

Aquellos maravillosos años, estos maravillosos días.

28 jun , 2011  

Si hay algo que recuerdo con verdadero cariño de mis veranos de niñez son esas largas cenas y comidas con mis familiares bajo la parra de casa de mis abuelos, comiendo ensalada y devorando tajadas de melón para después salir corriendo a jugar con una vieja caja de juegos reunidos.

Y como postre o merienda, nada de rimbombantes dulces extraños, simplemente nos subíamos a las sillas para coger uvas o nos encaramábamos al peral para comernos unas peras que simplemente frotábamos contra la camiseta antes de comerla, más por imitar ese gesto tan conocido de las películas que por que hiciese falta lavarla, a veces también enredábamos a mi abuelo para que nos llevara a recoger higos o brevas al campo vecino…

De niño, estábamos siguiendo sin saberlo el concepto de slowfood y además consumiendo productos ecológicos, igualmente se que hoy hay mucha gente que también tiene sembrados frutales y que también suele juntarse a comer en familia, pero si soy consciente de que dadas las circunstancias sociales actuales, hoy por hoy se tiende más a salir a cenar “por ahí” que a organizar una comida casera en la que se junten y participen todas las ramas de la familia. Un ejemplo claro lo he visto en casa de una amiga, donde se reunen un montón de hermanas, con la madre, los maridos y una verdadera guardería con primos de todas las edades.

Todos se juntan y todos participan, los niños más grandes cuidan de los pequeños, los adolescentes ayudan con la mesa y todos los demás preparan una u otra cosa de comer, luego, como hacíamos en casa de mi abuelo, se sientan en una mesa larguísima improvisada con varias mesas pequeñas cubiertas un mantel (donde siempre hay una jarra que baila entre dos mesas).

Toda esta nostalgia empapa una moraleja creemos que bastante amable y bastante necesaria, comed tranquilos, comed sanos, y sobre todo acompañad las comidas de amigos y familiares, de historias agradables, de momentos que dejen un sabroso aliño en vuestra memoria, ya que la salud es también el entorno donde se come y donde se vive.

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Comunidad,ecomoda,Manualidades,Vida sostenible

Comercio justo y diseño de moda, IOU project y diseño alternativo

27 jun , 2011  

En la sociedad de consumo actual, que avanza lentamente a la sociedad del conocimiento, cada vez es más frecuente preguntarse cómo es posible que alguien fabrique tan baratos en países del sudeste asiático o del este de Europa. Cómo vivirán aquellos que fabrican nuestros teléfonos, o cosen nuestros pantalones. Y, también, cómo es posible que se pueda competir con los precios de los artículos fabricados en condiciones laborales bastante peores.

Para responder al interés por conocer de primera mano el proceso que lleva la fabricación de las prendas, han surgido iniciativas como el IOU project.

Esta iniciativa permite poner en contacto a artesanos textiles con diseñadores de todo el mundo. La originalidad de las telas tejidas por los primeros, unida a la creatividad de los segundos, permite vestir prendas que son respetuosas con el trabajo de todos los que están involucrados en el proceso. Un mecanismo similar al que se aplica en la producción agrícola o ganadera, y que deberíamos poder ver en todas las prendas que vestimos.

Otra alternativa interesante que permite conocer a los que fabrican nuestra ropa, son las ferias de diseño alternativo. Se trata de mercados de moda donde pequeños diseñadores ponen a la venta sus creaciones, más originales que las que encontraréis en las grandes cadenas de ropa, y con mayor calidad en los acabados. En estos mercados, podéis hablar con la persona que ha dado la última puntada a las prendas, y comprobar que no estáis colaborando con la explotación laboral en países en desarrollo.

Si queréis saber cuáles son y cuándo se celebran, por ejemplo en Madrid, podéis encontrar el Nómada market, la feria de la boca, o el dosde market. En ellos podreis hablar directamente con diseñadores que diseñan y elaboran su ropa y complementos, como Le chanelas, Ojú illa, Perrilla y cia., Malicia y decenas de otros diseñadores.

Si queréis tener una guía actualizada de los mercadillos que se celebran cerca de vosotros, consultad la página de mercadillos and markets.

Para llegar a la sociedad de conocimiento, podemos empezar por la sociedad del consumo responsable.

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Agricultura ecológica,Alimentación ecológica,Consumo ecológico,Producción ecológica

¡Una cerveza, por favor!

22 jun , 2011  

En verano, si algo le gusta prácticamente a todo el mundo, es tomarse una cerveza fresca en una terracita. Hoy en día, pese a que la mayor parte del mercado nacional se lo reparte un monopolio de unas pocas enormes cerveceras, gracias a un movimiento artesanal incipiente, existe una gran diversidad de cerveza, muchas de ellas con tanta o más calidad de la que se pueda imaginar.

La cerveza existe desde el principio de las civilizaciones porque tiene su origen en el pan, ya que no es más que masa de pan fermentada (estropeado), quienes hayan usado masa madre sabrán que cuando se deja reposar se forma sobre la superficie un líquido, que no es otra cosa que una primitiva cerveza.

La cerveza no siempre fue como se conoce hoy en día, ni supo tan bien. En un principio la cerveza era una sopa densa y agria, y se valoraba, más que por su sabor, por sus propiedades alimenticias y por sus efectos embriagadores, que no se sabía a qué atribuir puesto que nada se sabía del alcohol por entonces.

Que no siempre sale bien y su sabor puede llegar a resultar horrible, lo saben muy bien quienes empiezan a elaborarla en casa. Elaborar cerveza es fácil pero no sencillo y, como todo en esta vida, requiere un aprendizaje y mucho empeño. Una buena cerveza, diferente a todas esas manidas cervezas de grandes corporaciones, requiere conocimientos, tiempo y buenas materias primas.

Y de empeño, ilusión y verdadero amor por las cosas bien hechas con las propias manos, están sobrados los artesanos cerveceros. Gracias a ellos, el consumidor español está aprendiendo a beber cerveza, a valorarla y a apreciarla.

Pese a las dificultades de poner en marchar y mantener un negocio de estas características, por el boca a boca, el escenario artesano español gana cada día adeptos y consumidores.

Por otra parte, cada día son más los productores, grandes y pequeños, que se suman al ejercicio de la fabricación ecológica de cerveza, muchos por pura convicción, otros por la indudable mejor calidad de las materias primas y otros por moda, tratando de abarcar un mercado cada día más amplio.

Obtener esta certificación es muy difícil, largo y costoso, porque requiere varios sellos. Todo este proceso encarece injustificada e inexplicablemente el producto final, lo cual hace más valiosa la iniciativa de estos cerveceros.

Esperemos que en un futuro, por puro convencimiento de todos, de los productores y de los consumidores, la principal opción sea la cerveza ecológica.

Pero nuestro compromiso con el medioambiente no acaba aquí, como indica Daniel Goleman, no se trata simplemente de comprar productos con el sello de certificación, sino que además debemos comprar productos locales, cervezas en este caso, para evitar los transportes de largo recorrido y todo el impacto medioambiental que ello supone. Debemos apoyar a los pequeños productores locales, quienes miman su negocio y se esfuerzan lo inimaginable para obtener un producto económicamente competitivo y de una altísima calidad.

En fin, son muchas las marcas y los pequeños fabricantes que están batallando por despuntar, de la misma manera que existen pequeños grandes negocios de distribución, como por ejemplo 2D2Dspuma, que nos ofrecen todo un amplio abanico de cervezas artesanas y locales, hechas con verdadero cariño. De la misma manera que hemos aprendido a apreciar el vino y probar y valorar vinos nuevos, e incluso a comprar botellas locales en nuestros viajes, pienso que deberíamos hacer lo mismo con la cerveza, buscar y probar variedades locales, buscar cervezas para cada ocasión, para cada comida… Existen tantas cervezas como preferencias y gustos y una u otra se adapta a cada situación.

Alguna marcas artesanales y nacionales que merece la pena probar son:

Zulgaarden (Molins de Rey, Barcelona)

Saramagal (Barro, Galicia)

Naparbier (Pamplona, Navarra)

Domus (Toledo)

La Socarrada (Xàtiva, Valencia)

La Cibeles (Madrid)

Popaire (Blanes, Girona)

Les Clandestines (Montferri, Tarragona)

L’Anjub (Tarragona)

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Vida sostenible

Lo mío es tuyo y lo tuyo es mío ¡qué bonito es compartir!

21 jun , 2011  

Aunque pueda sonar a broma infantil el titular hace referencia a una corriente, mejor dicho, un modelo de consumo que en en la época de crisis global sin precedente que vivimos está adquiriendo cada día más importancia.

Este modo de consumo, ha sido analizado por Rachel Botsman y Roo Rogers en el libro Collaborative consumption.

En él, recopilan el concepto  de esta novedad en el consumo, la cual según sus propias palabras “se refiere a la rápida explosión de las prácticas de compartir, trocar, prestar, intercambiar, alquilar y regalar, reinventadas a través de tecnologías de redes en una escala y en formas que nunca habían sido posibles”.

Como introducción a este tema, os dejamos el siguiente vídeo en el que la misma autora hace una breve y amena explicación del concepto “consumo colaborativo“:

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Ahorro energético,Alimentación ecológica

¡Qué calor!

20 jun , 2011  

Estamos a una semana escasa del verano y las temperaturas ya están tan altas como si estuviéramos a mediados de julio. Al contrario que sucede con el frío, el calor es más difícil de combatir.

Debido a esto, hay pequeños detalles que si los cuidamos vamos a conseguir reducir el calor, con los riesgos que acarrea, y además lo haremos de manera que no gastaremos energía, ahorrando la consecuente huella de carbono, y en algunas zonas lo típicos apagones por la sobredemanda creada por los equipos de aire acondicionado.

Una de las actuaciones más sencillas depende exclusivamente de nosotros, y además tiene otros beneficios como evitar alergias o irritaciones. Es tan fácil como elegir prendas confeccionadas con materiales ecológicos como el algodón o el lino, de forma que al estar en la oficina, no necesitamos tener el aire acondicionado tan bajo, disminuyendo así la huella de carbono.

Otro pequeño gesto que va a colaborar a que ahorremos tanto energía como molestias es el mantenimiento de los equipos de aire acondicionado, tanto en oficinas, casas, locales… como en nuestros coches, con lo que si detectamos una fuga a tiempo evitaremos también que el gas se expulse a la atmósfera.

Otro efecto que tiene el calor sobre nuestro cuerpo es la deshidratación, por lo que aumentan nuestras ganas y necesidad de beber, y sobre todo de que lo que bebamos esté fresco. Y aquí es donde podemos optimizar el espacio de nuestras neveras, colocando las bebidas en la parte más baja y en la mayor cantidad posible. Y cuando vayamos a cogerlas, tener abierta la puerta el mínimo tiempo posible para evitar la pérdida de frío y por consiguiente el trabajo extra del aparato para volver a la temperatura que tenía anteriormente.

Aunque para refrescarnos, podemos recurrir a la tradición y al llamado mayor logro de tecnología ibérica, de manera popular, el botijo, que mantiene el agua fresca sin necesidad de gastar energía, y que como ventaja añadida ayuda a mejorar la habilidad y la coordinación si no queremos darnos un remojón.

Fuente imagen: http://blogs.21rs.es/lamet/2010/07/21/a-un-botijo/

 

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Vida sostenible

¿Tienes inteligencia ecológica? Averígualo…

16 jun , 2011  

Daniel Goleman, el famoso e influyente psicólogo estadounidense autor de “Inteligencia Emocional”, que es el libro de ensayo más vendido en el mundo y en el que demostró que el manejo de nuestras emociones puede ser un factor tan decisivo o más que el coeficiente de inteligencia, y tras continuar sus descubrimientos con otra obra similar “Inteligencia social”, nos sorprende recientemente, continuando la saga de los muchos tipos de inteligencia que desarrollamos, con un nuevo libro y concepto: “Inteligencia Ecológica”, donde trata la comprensión de los impactos ecológicos ocultos y la determinación de mejorarlos.

La inteligencia ecológica es la capacidad de vivir tratando de dañar lo menos posible a la naturaleza.

Consiste en comprender qué consecuencias tienen sobre el medio ambiente las decisiones que tomamos en nuestro día a día e intentar, en la medida de lo posible, elegir las más beneficiosas para la salud del planeta. La paradoja reside en que cuanto más coherentes somos con su bienestar, más invertimos en el nuestro.

La inteligencia ecológica, pretende que nos preguntemos acerca del ciclo de vida de las cosas, qué se utiliza para hacer algo , y descubrir los componentes que lleva para poder elegir adecuadamente, al contar con toda la información.

Se pensaría en el impacto en el entorno, el grado de toxicidad para nuestra salud…

La “Inteligencia Ecológica” es la culminación de un discurso que comenzó en el individuo y su introspección, siguió con lo social y ahora incluye a la Tierra.

Es el turno de la REVOLUCIÓN VERDE, según el autor, porque cualquier vida humana tiene un impacto sobre la vida del planeta: la famosa “huella ecológica”.

Según sus propias palabras: No basta con reciclar. Ni con comprar alimentos biológicos. Ni con cambiar las bombillas o desconectar los enchufes… Esos pasos son necesarios pero insuficientes, porque lo que hay que cambiar realmente es nuestro modo de pensar. Todos nuestros actos tienen un impacto en el medio ambiente: negarlo es de ignorantes”

Llevamos siglos despreciando y explotando a la Naturaleza, pero ahora se ha llegado al extremo de que para continuar con nuestro modelo de crecimiento y consumo se necesitarían 5 planetas y esto es insostenible en un mundo finito.

Goleman afirma que el problema tiene su raíz en la desconexión profunda entre el hombre y la naturaleza que se produce con la revolución industrial: “Mientras la gente vivía en las granjas y en contacto con la tierra, existía una memoria ecológica que pasaba de generación en generación… Con la inmigración masiva a las ciudades ese conocimiento se perdió, y también el contacto directo con los ciclos de la naturaleza. Hemos levantado una barrera que nos aísla del mundo natural y nos impide ver las consecuencias de nuestros actos”

En una reciente entrevista publicada en El País, el autor hace referencia al concepto de “sostenibilidad medioambiental” que deberán desarrollar las empresas si quieren sobrevivir y aboga por la responsabilidad personal y el consumo consciente y ecológico: “donde ponemos nuestro dinero, ponemos nuestra energía.

Muchos autores nos lo están advirtiendo desde todos los frentes: Joan Melé desde la banca, Alex Rovira desde la filosofía empresarial, Fredy Kofman desde la asesoría organizacional, Edward de Bono desde el pensamiento creativo, Pepé Barguñó desde una empresa ética o Santiago Niño Becerra desde las previsiones económicas.

Los consumidores tenemos el poder, pero hace falta que nos lo creamos,
lo ejerzamos y asumamos que se trata de consumir menos y mejor y cambiar de rumbo.

Esta es la entrevista:

¿Qué le ha llevado a zambullirse en la ecología?
La sensibilidad por querer escuchar y comprender los mensajes que nos está enviando nuestra casa, el planeta Tierra. Por mucho que lo asfaltemos con sistemas sociales y económicos, este ente vivo sigue estando ahí, ofreciéndonos lo que necesitamos para sobrevivir y disfrutar de esta maravillosa experiencia de aprendizaje y evolución a la que llamamos “vida”. Tras muchos siglos de ignorar, manipular e incluso violar el medio ambiente, éste parece estar reclamando a las empresas y a la sociedad que lo tengamos en cuenta cada vez que tomemos decisiones relacionadas con la producción y el consumo.

Usted afirma que “los cambios suelen producirse cuando ya no queda otro remedio”
Y en este caso, más que nunca, pues nuestra percepción como seres humanos no está diseñada para procesar la destrucción del planeta, lo que dificulta la movilización para el cambio. En general, seguimos sin saber el verdadero impacto ecológico de los productos que consumimos. Debido a esta ignorancia y la inconsciencia de no querer aprender, la mayoría somos víctimas y verdugos de la paulatina degradación del medio ambiente. Aquí no hay culpables. Sólo responsables. Basta con que nos miremos al espejo. La solución pasa por desarrollar nuestra inteligencia ecológica.

¿En qué consiste?
La inteligencia ecológica es la capacidad de vivir tratando de dañar lo menos posible a la naturaleza. Consiste en comprender qué consecuencias tienen sobre el medio ambiente las decisiones que tomamos en nuestro día a día e intentar, en la medida de lo posible, elegir las más beneficiosas para la salud del planeta. La paradoja reside en que cuanto más coherentes somos con su bienestar, más invertimos en el nuestro.

¿A qué se refiere?
Si nos fijamos, lo que la sociedad considera normal está muy lejos de ser natural. Basta con entrar en un supermercado para comprobarlo. Nuestra comida no procede del huerto, sino del laboratorio. Y aunque nos cueste reconocerlo, no somos hijos de la tecnología, sino de la naturaleza. Así, desarrollar nuestra inteligencia ecológica no es más que tomar decisiones que nos permitan recuperar el contacto con lo que verdaderamente somos, lo que mejora nuestra salud física y emocional.

¿Se refiere al consumo consciente?
Exacto. Donde ponemos nuestro dinero, ponemos nuestra energía. Y con ésta se crea el mundo. Si nadie compra un determinado producto o servicio, desaparece del mercado. El consumo consciente parte de la responsabilidad personal (compro lo que necesito y no lo que la publicidad me hace desear) y de la consciencia ecológica (me informo de si lo que compro se fabrica respetando el medio ambiente).

¿Y qué hay de las empresas que los producen y venden?
Cuanto más se despierte esta consciencia en la sociedad, más rápidamente deberán cambiar y evolucionar para adaptarse y sobrevivir económicamente. La revolución está en manos de los consumidores. De ahí que lo mejor que podemos hacer es apoyar el CONSUMO ECOLÓGICO en toda la gama de productos y servicios que ofrece en la actualidad. Las corporaciones empresariales no se preocupan hasta que lo hacen los consumidores.

También dice que por el camino va a surgir la “transparencia radical”
Es el puente que nos permitirá evolucionar hacia el consumo consciente. Cuando la sociedad sepa qué impacto ecológico tiene cada producto que consume, empezará a poder consumir por valores, dejando de hacerlo por impulsos. Así, la transparencia radical nos permitirá advertir las consecuencias de las cosas que fabricamos, vendemos, compramos y descartamos, un conocimiento que va mucho más allá de la zona de comodidad habitual en la que está apalancada la inmensa mayoría de empresas.

Así que el futuro pinta verde…
¡Sin duda! La revelación ecológica nos abre un horizonte económico hasta ahora inédito que consiste en implantar una regulación que aporte transparencia al mercado y nos permita conocer el impacto oculto de nuestras compras. De ese modo, los consumidores tendremos una detallada información sobre el impacto de nuestras decisiones, muy parecida a la que emplean los analistas de mercado para ponderar los beneficios y las pérdidas de las empresas. En un máximo de 20 años, las empresas que apuesten por la sostenibilidad se verán recompensadas, mientras que las que se resistan al cambio tenderán a desaparecer.

A todo esto poco más podemos añadir, personas como el señor Goleman y muchos otros ponen palabras, sabias palabras, a lo que nosotros desde este blog consideramos y tenemos en cuenta de cara a cómo relacionarnos con nuestro entorno y cómo entendemos la vida en nuestro planeta, con lo que producimos y necesitamos, a lo que damos importancia, lo que aportamos y lo que obtenemos, porque nosotros somos parte de la tierra y sin ella no somos nada..

Esperamos os haya parecido tan interesante como a nosotros todo esto y que os apetezca más que nunca conocer y desarrollar vuestra Inteligencia Ecológica para en definitiva lograr la anhelada VIDA VERDE.

 



Daniel Goleman: Aprendizaje emocional por raulespert

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Decrecimiento,Economía ecológica

La crisis sistémica y el decrecimiento como alternativa

16 jun , 2011  

En otros artículos que hemos publicado os hemos hablado acerca del decrecimiento. Hoy os traemos un vídeo que es la grabación de la charla “La crisis sistémica y el decrecimiento como alternativa“, impartida por José Bellver y en la que se profundiza un poco más en esta tendencia llamada decrecimiento, en la que se relacionan diferentes tipos de crisis y diferentes tipos de economías como un todo en el que unas influyen a otras interrelacionándose.

 

Charla decrecimiento ISF-Círculo BBAA C.Real, (9/2/10) from ISF – GUCR on Vimeo.

 

Charla decrecimiento ISF-Círculo BBAA C.Real, (9/2/10), parte 2: preguntas y debate from ISF – GUCR on Vimeo.

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Vida sostenible

Por qué reciclar productos electrónicos

15 jun , 2011  

No es muy extraño encontrar algún aparato electrónico en la calle, tirado en mitad de la acera, porque el camión de la basura no se lo ha llevado. Y puede estar en el mismo sitio durante días hasta que un día al salir a la calle ya no está, y nadie sabe dónde ha ido.

Para evitar esto, existen en los puntos limpios, contenedores para cada tipo de material, papeles, madera, electrodomésticos, electrónica…

No nos cesta nada ir hasta el punto limpio y depositar en cada contenedor lo que corresponde. Bien al ir a hacer la compra, si lo tenemos de camino, o agrupar todo lo que podemos llevar y hacer un único viaje.

Si hacemos esto, los objetos que depositemos, serán reciclados y tratados adecuadamente, con el consiguiente ahorro de cara a producir el objeto desde cero y consumir de nuevo los componentes, que si tomamos esos objetos de los contenedores y recuperamos los materiales que podamos en la medida de la posible.

Mediante la reutilización, además, tenemos que tener en cuenta que no se produce únicamente un ahorro en los costes por parte de los materiales no consumidos, sino también por la cantidad de energía empleada, que es menor que la necesaria para procesar el material desde cero para crear los componentes.

Y también debemos tener el impacto de esta actuación en nuestro entorno, pues estaremos ayudando a la generación de empleo y al desarrollo de las empresas locales, lo que en la situación económica de crisis en la que nos encontramos inmersos es una forma de generar riqueza a partir de residuos que iban a convertirse en un problema medioambiental.