Paisaje del Lago Baikal en invierno

Vida sostenible

Los pequeños héroes del lago Baikal

1 Abr , 2015  

Bienvenida de nuevo, Justine

En esta nueva etapa de Queremos Verde seguimos contando con la presencia de nuestra viajera en el tiempo favorita Justine de La Bretonne que desde los salones franceses más distinguidos del s.XVIII nos ofrece su visión y opinión de nuestra época actual llena de retranca, crítica y conciencia ecológica.

Te echábamos de menos Justine, bienvenida de nuevo a esta tu casa.

Y ahora os dejamos con las palabras de Justine:

Después de una temporadita alejada de vosotros, es con verdadero placer que vuelvo a retomar mi cita semanal para contaros mis impresiones y opiniones sobre las noticias que me vayan llamando la atención, relacionadas con nuestro mundo y su rica biodiversidad.

Permitidme que la primera reflexión de mi “rentrée” se la dedique a mi muy estimado amigo, el caballero Iñaki Ibañez.

Y sin más dilación, vamos al tema que nos ocupa hoy.

El Lago Baikal. Ese desconocido.

En Siberia existe una maravilla de la naturaleza que se conoce como Lago Baikal.

Este lago no empezó a conocerse bien hasta 1904, coincidiendo con la inauguración del trazado del Transiberiano.

En 1.996 fue declarado patrimonio de la Humanidad y sus cifras son asombrosas y mareantes:

  • Es el mayor lago del mundo con 31.494 metros cuadrados de superficie; con una profundidad de 1.637 metros, pudiendo llegar a los 9.000 metros, en caso de limpiarse los sedimentos de su fondo.
  • Contiene el 20% de la reserva de agua dulce del planeta; esto es, puede surtir de agua potable a toda la población mundial durante 40 años.
  • Es el lago más antiguo del planeta, con una edad aproximada de 25 millones de años.
  • Su nivel de turbidez (impurezas flotando en el medio) es extremadamente bajo, con una visibilidad de hasta 50 metros.
  • Su biodiversidad es igualmente asombrosa: 1.085 especies de plantas y 1.550 especies y variedades de animales, 80% de las mismas endémicas del lugar.

Y eso sólo son algunos datos como “para abrir boca”.

Uno de los aspectos más llamativos de este lago es la altísima calidad de su agua, de la que se cuenta que alcanza tal nivel de pureza que hace unos veinte años, cuando se recogió una muestra para analizarla, fue el recipiente de vidrio el que la contaminó.

¿Cómo se han quedado ustedes?

Supongo que como yo: “epaté” – que es una forma muy fina de decir despatarrada.

Esos diminutos héroes llamados Ephisura

Esta calidad del agua es debida a su poco contenido en sales minerales, su elevado contenido en oxígeno, a múltiples especies de crustáceos que deambulan devorando desechos orgánicos pero, sobre todo, se debe a la labor de unos pequeños cangrejos llamados epishura”.

Estos pequeños seres, de entre 1 y 2 mm de largo son, para mí, auténticos héroes del Baikal, filtrando y depurando las aguas a través de su organismo.

Se está estudiando la posibilidad de utilizarlos para la limpieza en vertidos de crudo al mar, ya que se alimentan de metano.

Los “epishura” se encuentran en proporciones difícilmente asimilables: hasta 3 millones de individuos en 1 metro cuadrado de superficie.

Devoran enormes cantidades de algas que anualmente generan una masa de unas 21 toneladas por hectáreas.

Para que se hagan una idea, esto supone unas 6 toneladas más que los más altos rendimientos de los pastizales de nuestros agricultores. Y Eso que estos diminutos seres no usan nuestras potentes maquinarias (cosechadoras, etc.).

Ellos lo hacen así, a pelo y sin contemplaciones.

Masa de algas que se forma; masa de algas que se meriendan.

¡Vamos! Que más que del Baikal, parecen de Bilbao.

 Este lago no empezó a conocerse bien hasta 1904, coincidiendo con la inauguración del trazado del Transiberiano.

Aunque todo este ejército de hormigas marinas expertas en limpieza estuvo en peligro hasta 1976, cuando las aguas residuales de la fábrica de celulosa del Baikal se vertían directamente en el lago, originando una mortandad masiva en ésta y otras especies endémicas.

Afortunadamente, se tomaron medidas para frenar este despropósito y, en un par de años, los “epishura” reconstituyeron el ecosistema, tal y como estaba.

Estos diminutos héroes me llevan a constatar el maravilloso engranaje de la vida en nuestro planeta.

Un frágil equilibrio en el que todas las formas de vida son importantes e indispensables, independientemente del tamaño.

¡O todos, o ninguno!

Justine de La Bretonne

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One Response

  1. luis maroto figueroa dice:

    ¿Tenemos en España algún tipo de estos comedores de algas?
    Tengo un pozo-estanque-aljibe, con recogida de pluviales, filtros de papiro, enea, helechos… Ranas, peces gold etc
    Busco gambitas de agua dulce ¿Alguien sabe como conseguirlas?
    Saludos a todos los que lean.

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