Ecología

Requiem por George

29 jun , 2012  

George es un ejemplar macho de las subespecies de tortugas Chelonoidis Abingdoni, especie que da nombre al archipiélago de las Galápagos.

Estos seres han vivido durante siglos en su archipiélago, tranquilamente, sin meterse con nadie. Hasta que llegamos nosotros a fastidiarla. Para variar.

La noticia, es que George ha muerto.

Lo dramático es que era el último superviviente macho de la subespecie.

Lo absurdo es que el culpable es, como siempre, el ser humano.

Estarán ustedes preguntándose qué hemos hecho esta vez para extinguir esta subespecie.

Pues, señores, ha alguien se le ocurrió la “genial” idea de introducir cabras en medio de un archipiélago del Pacífico.

Las cabras, que van a lo suyo, porque para eso son seres irracionales, diezmaron el hábitat local.

El acabar con un hábitat afectará a todos el conjunto de la fauna insular.

¿Qué pensaría mi buen amigo Darwin de este despropósito?

Pues que estamos totalmente idiotizados. Nos dedicamos a jugar con la evolución de las especies como el que juega con un mecano, sin pararnos a pensar que cada alteración en la cadena evolutiva afecta a la vida en la tierra durante siglos.

No hay solución para ello, porque el problema es irreversible (es lo que tiene la extinción).

En un primer momento, se me pasó por la mente comparar al idiota que tuvo esta idea con las pobres cabras que introdujo en las islas (o más bien con el padre de las cabras). Pero estos animalitos no tienen la culpa. Ellas actúan por instinto.

Lo trágico es que nosotros, los llamados “seres racionales”, tengamos estos comportamientos tan inconscientes con nuestro entorno.

Me imagino que George se debió de morir, no solamente por la alteración de su hábitat, sino por puro aburrimiento de ser el único superviviente de su especie y por desesperación de ver que calaña es la que se autoproclama “rey de la creación”. Con este panorama, mejor hago “mutis por el foro”

R.I.P. GEORGE

Justine de La Bretonne

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