Consumo ecológico

El líquido más preciado

9 Dic , 2011  

El título de mi artículo para esta semana quizás les haga pensar que voy a reflexionar sobre el petróleo, ese líquido denso, grasiento y oscuro que se ha erigido, desde su descubrimiento, en el auténtico referente de la economía mundial.

¡Pues no, señores!  Hoy quiero hablarles del agua. Tan simple aparentemente pero tan determinante para la continuidad de la vida en nuestro planeta.

El líquido elemento ha sido el origen de toda forma de vida y es quien regula, con sus ciclos, tanto las estaciones anuales como los diversos ecosistemas de nuestro mundo.

Cualquier ser vivo ha de permanecer cerca de una fuente de agua para poder sobrevivir.

El ser humano, desde los albores de las civilizaciones, se asentó siempre en lugares próximos a ríos, fuentes o riachuelos para garantizar la supervivencia del grupo.

La posición, más o menos cercana a una fuente de agua potable era determinante para la posición de poder de una comunidad- Se comerciaba con el derecho a acarrear agua – Si ¡no nos hagamos ahora los indignados! El ser humano ha comerciado siempre y ha ejercido su poder con las necesidades básicas del prójimo porque eran las únicas pertenencias que tenían.

Autora - Beatriz Concha. Título obra: "Mujer de agua". Técnica: Litografía, collage y acrílico Dimensiones: 55 x 37,5. http://www.beatrizconcha.com

Esto ha sido así hasta que la conjunción de la evolución, la Revolución industrial y el desenfrenado avance en el transporte nos han puesto en situación de comerciar o detentar el poder con cualquier cosa que pueda ser determinante para el vecino. Según la evolución nos iba creando más necesidades, más dependientes y esclavos nos hacíamos de las pertenencias y el poder de otros semejantes. Ya saben “Liberté, Égalité y Fraternité”

El agua, como les iba diciendo, ha sido una de las primeras causas de guerras entre poblados y comunidades. El agua permitía regar los campos y abrevar a los animales. Permitía un excedente de producción para tiempos de escasez o para comerciar con él….

Esto ha sido así hasta nuestros días. En nuestras áreas rurales no tienen el mismo valor las fincas de regadío que las de secano. Las primeras son más productivas y fáciles de trabajar. ¡Cuántas disputas y riñas no habrán nacido por desvíos de aguas hasta hacer necesarios regular exhaustivamente su uso y disfrute de forma racional y ¿equitativa?!

El consumo de agua en nuestros días se ha vuelto desorbitado. La hemos malgastado como si no tuviese fin. ¡Somos el Planeta Azul! Pero sólo en el llamado primer mundo. A día de hoy, 1.100 millones de personas (el 16% de la población mundial) no tienen acceso al agua potable y 2.400 millones de personas (¡El 40%!) carecen de servicios de saneamiento, abocando a esta población a enfermedades erradicadas hace décadas del primer mundo.

No queremos ver (con la globalización actual de la información no ha lugar otra expresión) esa desigualdad irracional en un derecho básico del cualquier ser vivo, planta o animal.

Por eso me pregunto ¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar?

¿Seremos capaces, unos cuantos privilegiados, de perder nuestro Planeta Azul, siempre y cuando podamos mantener nuestro oasis de abastecimiento regular, sin importarnos el resto de la vida?

¿Somos incapaces de comprender que si no se salvan todos no nos salvamos ninguno?

¿Por qué negamos al prójimo el delicioso placer del agua cristalina y fresca, tanto para paliar la sed como para el deleite que supone sentirse arropados e inmersos en el líquido primordial que genero la vida en nuestro Planeta?

 

Justine de la Bretonne

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Vida sostenible

Si te quedas sin agua, te quedas sin vida

9 Sep , 2011  

Hace tiempo se me planteó una duda respecto a los terrenos con cierta inclinación, ¿qué funcionalidad puede tener respecto al agua?

Bien es cierto que un terreno de ese tipo puede propiciar la escorrentía de agua, estropeando en algunos casos la huerta o en el peor de los casos la vivienda, pero no vamos a ponernos en lo peor y contemos con que la casa está construida lejos de corrientes naturales de agua.

Para sacarle partido a esa corriente de agua propiciada por las lluvias podemos hacer diferentes cosas, dependiendo de las necesidades de agua.

Si lo que requerimos es aprovechar ese agua para que sea absorvida por la tierra en la medida de lo posible, podemos hacer surcos transversales a la corriente para que el agua, al acumularse en estos surcos poco a poco tenga tiempo de ser absorvida por el suelo, ese agua se contendrá para ir “quitando la sed” a la vegetación y para aumentar el nivel de nuestro pozo (si lo tenemos).

Podemos también acumular agua en nuestra alberca o lago de filtración, y como hemos indicado en otros artículos usar el tejado para recoger el agua de lluvia, desechando el primer agua que llevará suciedad, y acumularla en un aljibe que podemos tener enterrado y que nos proporcionará agua fresca de consumo cuando necesitemos.

Un aljibe, aunque hoy nos suene obsoleto, antes era algo muy común en las casas, tanto como los pozos, que por la contaminación que hemos acumulado a lo largo de los años y por las filtraciones, han ido cayendo en desuso. Quizás sea la contaminación, quizás la pereza y comodidad o quizás las grandes compañías las causas.

Por otra parte, si contamos con la suerte de tener en nuestro terreno un manantial de agua, podemos hacer una pequeña presa que no corte el curso natural del agua, y mediante un sistema de decantación que puede resolverse de forma casera, podemos recoger y acumular agua para épocas de escased, podemos colocar un bidón por que permitiremos que vaya pasando y reposando el agua, de manera que los restos de suciedad que pueda contener, se depositen en el fondo y recoger así el agua más limpia posible.

El ser humano, tiene una capacidad creativa muy fuerte y experimentada, basada en la observación y el aprendizaje, cualidad que sin duda debemos aprovechar para beneficiarnos de lo que la naturaleza nos ofrece siendo suficientemente racionales como para respetar los ciclos naturales. De forma que aprovechemos el agua que se nos ofrece, pero hagamos lo que hagamos para aprovecharla, hay algo que siempre debemos tener presente: “Si te quedas sin agua, te quedas sin vida.”


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