Consumo ecológico

Publicidad para un mundo sostenible

12 Dic , 2011  

En muchos de nuestros artículos hemos hablado de la publicidad, de cómo es una herramienta más para hacernos consumir aquello que no necesitamos.

Una forma más que tienen las grandes empresas de hacer que la rueda del consumo se perpetúe.

Lo que comenzó con los carteles, hoy llega hasta el último lugar del planeta en cualquier medio, en vallas en los bordes de las carreteras, camiones de reparto, periódicos… en la pantalla del ordenador, en la pantalla del móvil y ¡hasta en los cuartos de baño!

Pero no nos olvidemos de que la publicidad, por sí misma, no es nada, todo depende del mensaje que se transmita utilizando esta herramienta. Se puede hacer publicidad para vender un coche que gaste 25 litros cada 100 kms., ropa fabricada en una fábrica donde la explotación infantil es una realidad o alimentos fabricados a partir de cultivos transgénicos.

Pero también se puede utilizar la publicidad para transmitir un mensaje verde. Para hacer ver al mundo que es necesario un cambio de actitud y que el verde es además del color de la esperanza, el color del futuro sostenible.

Por eso, hoy os traemos unos cuantos anuncios en los que la publicidad sirve a un objetivo verde, se vuelve una herramienta útil y nos pone delante la necesidad de actuar rápidamente.

 

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Consumo ecológico

¡¡¡ Abajo con el papel de combate!!!

7 Oct , 2011  

Vuelve a ser viernes y volvemos a contar con la colaboración de nuestra amiga Justine de la Bretonne, con un artículo que seguro que a todos os llama la atención.

“Estimados Amigos,

El ser una dama del “Ancien Régime” no me impide estar al día de todas las tendencias y evoluciones que el hombre ha experimentado desde el siglo XVII.  Últimamente,  me resultan especialmente interesantes el marketing, los hábitos del consumidor y, sobre todo, la ecología.

Creo sinceramente que estos 3 aspectos pueden ser complementarios para iniciar una Revolución en el ámbito de la higiene más íntima del ser humano y acabar con el uso y abuso de un producto peculiar: el papel higiénico.

Empecemos con un repaso a los hábitos de consumo de éste producto.

Solamente en España, cada familia media consumió en el año 2010 106,6 kg. de papel para estos menesteres.  ¿Se pueden imaginar ustedes la cantidad de celulosa consumida a nivel mundial? – Pues una auténtica barbaridad – y lo más asombroso es que lo que antes se vendía de forma discreta, ahora se ha convertido en un producto de lujo y distinción: tenemos papel de color negro, con flores, impregnado de karité, impreso con comics, crucigramas,… existe hasta una web en la que podemos pedir papel higiénico impreso con la cara de algún personaje odiado. ¡¡ Que falta de bon goût!! ¡¡Con lo limpio y noble que es el uso de la guillotina!!

Volviendo al papel, resulta tremendamente revelador y preocupante que cada día se destruyan 270.000 árboles destinados a este consumo. Señores,  ¡Esto es absolutamente antiecológico!

Aunque personalmente disfruto desde hace décadas del uso del bidet; práctica que recomiendo – nada más delicioso que el uso del agua fresca y cristalina,  ¡Créanme! – Propongo a quien no considere este uso que SE VUELVA AL CANTO RODADO.

¡¡No se me alarmen los marketinianos!! (¿se dice así?) – creo que hay “materia” suficiente para “desarrollar” el producto –  Ahí van algunas ideas:

Se pueden comercializar cantos con diferentes texturas: lisos, rugosos, esponjosos,… cada área geográfica promoverá los beneficios y ventajas de sus materias primas, las tiendas de souvenirs se llenarán de cantos con motivos patrios, folclóricos, típicos,….

¡Cuántos países podrán, por fin, sanear su economía con un producto oriundo: Los cantos!!  Las bolsas mundiales no fluctuarán más con los caprichos de los gobiernos productores de crudo. Se inicia la era de la OPPCR (Organización de Países Productores de Cantos Rodados).

Se podrán decorar siguiendo las modas y tendencias de cada temporada,… no sé, algo así como  “esta temporada lo más trendy es el canto de piedra pómez decorado con Toyle de Jouy”; se pueden crear diferentes accesorios para este producto: bolsitas para llevarlo, soportes para colocarlo en el baño, cadenitas para colgarlo, etc….

Existirá la “marca blanca” y las marcas de alto standing (piedras de jade, de cuarzo, de ágata,…).

En fin, Queridos Amigos, sigan mi consejo, pásense al canto rodado. Eso sí, eligiendo cuidadosamente el canto que mejor se adapte a sus gustos. No olviden que será una pieza destinada al contacto y la función fisiológica más íntima.

Justine de la Bretonne

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Consumo ecológico

El consumo ecológico para cambiar el mundo

23 Ago , 2011  

Es innegable que vivimos en una sociedad consumista en la que unas pocas grandes corporaciones aglutinan todo el poder comercial y económico.

Guerras, crisis, especulación… tienen detrás a estas corporaciones, que mediante lobbys imponen la modificación y creación de leyes con las que seguir aumentando su poder y su control sobre los gobiernos y organismos internacionales que en teoría deberían velar por la seguridad, el desarrollo y la salud de la población mundial.

¿Se puede hacer algo contra ello?

Sí. Utilicemos su principal arma para plantarles cara, el consumo.

Un consumo ecológico, sostenible y responsable.

En economías como la alemana, el sector ecológico representa un porcentaje importante del mercado total, y en España, es cada vez mayor el aporte de este sector al PIB, que ha pasado desde el 1,8% en 2008 a un 2,4% en 2010. Hecho que tiene mucha más importancia si tenemos en cuenta la crisis en la que estamos inmersos y a la que especialmente a España le está resultando difícil capear.

Viendo esta evolución, el consumo ecológico, es una vía de futuro para salir de la crisis, mejor dicho, de presente, pues pocos sectores pueden alardear de haber crecido por encima de un 15% los dos últimos años.

Simplificando mucho, todos conocemos las consecuencias del aumento en el consumo, pues aumentarán las necesidades de trabajo, y esos nuevos trabajadores aumentarán el consumo.

¿Y cómo va a ayudarnos este tipo de consumo de consumo frente a los grandes?

En primer lugar, con la calidad de los productos, sometidos a una serie de controles que aseguran su calidad, lo que les permite obtener las certificaciones pertinentes que los acreditan como ecológicos.

Como consecuencia, nuestro problemas de salud van a reducirse drásticamente, al igual que la contaminación ambiental por dejar de usar productos contaminantes y sustancias nocivas.

Los beneficios para la biodiversidad también son innegables, pues los productos que se cultivan son autóctonos, las especies de siempre, al modo tradicional, rescatando así especies vegetales y animales de la extinción.

Otro efecto, como consecuencia del modo de producción, y que estas grandes corporaciones controlan, es la distribución. Una distribución de ciclo corto, en la que la distancia geográfica entre productor y consumidor se acorta debido a las características del producto, y minimizando también la huella de carbono respecto al transporte de largas distancias.

Otra consecuencia económica es el fortalecimiento del tejido económico local. Fortaleciendo las PYMES se fortalece la economía en general, debemos recordar que “Según el Directorio Central de Empresas (DIRCE), a 1 de enero del año 2010 había en España 3.283.495 PYME (empresas comprendidas entre 0 y 249 asalariados). Es decir, el 99,88 por ciento de las 3.287.374 empresas que conforman el censo, excluida la agricultura y la pesca.

De forma que si se potencian frente a las multinacionales, las economías estarán más protegidas frente a las crisis y también ganarán más poder frente a los legisladores.

Pero estaréis todos pensando en la mismo… ¿estamos dispuestos a pagar más por estos productos?

El sobreprecio de los productos ecológicos, es el mismo que tiene cualquier producto de calidad, pues las materias primas en el caso de los elaborados, y la mano de obra necesaria para generar esas materias primas es mayor que cuando se produce de forma industrial.

Pero este sobrecoste, puede reducirse hasta un punto en el que el precio de estos productos sea lógico y no desorbitado, como sucede en algunos casos. Con más puestos de venta, más consumo y un mayor desarrollo del sector, será posible.

Por ello, la concienciación con los valores medioambientales es el principal paso para sensibilizar a los consumidores con este tipo de productos para que modifiquen sus hábitos de compra y sustituyan los productos convencionales por productos ecológicos.

Por otro lado, la divulgación. Muchos consumidores creen que los productos ecológicos se reducen a alimentación y algo de ropa. Nada más alejado de la realidad, pues prácticamente para cada producto convencional, existe una alternativa ecológica, y es labor de todos los que estamos concienciados y consumimos estos productos, ejercer el papel de divulgadores.

Por último, los beneficios que nos aportan. No únicamente a nivel de salud o medioambiental, si no también económico. El sobrecoste se ve compensado con la reducción del consumo de medicinas, ahorro en la factura de la luz, menor coste en la reutilización de materiales…

Por todo esto, hacemos un llamamiento para fomentar el consumo ecológico, el consumo sostenible y el consumo responsable, para modificar nuestros hábitos de compra y con ellos, construir un mundo sostenible, en el que el futuro sea eco-lógico.

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Vida sostenible

Lo mío es tuyo y lo tuyo es mío ¡qué bonito es compartir!

21 Jun , 2011  

Aunque pueda sonar a broma infantil el titular hace referencia a una corriente, mejor dicho, un modelo de consumo que en en la época de crisis global sin precedente que vivimos está adquiriendo cada día más importancia.

Este modo de consumo, ha sido analizado por Rachel Botsman y Roo Rogers en el libro Collaborative consumption.

En él, recopilan el concepto  de esta novedad en el consumo, la cual según sus propias palabras “se refiere a la rápida explosión de las prácticas de compartir, trocar, prestar, intercambiar, alquilar y regalar, reinventadas a través de tecnologías de redes en una escala y en formas que nunca habían sido posibles”.

Como introducción a este tema, os dejamos el siguiente vídeo en el que la misma autora hace una breve y amena explicación del concepto “consumo colaborativo“:

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Vida sostenible

¡Una vida ecológica no deja huella!

3 Nov , 2010  

Tod@s hemos escuchado hablar de la huella ecológica y muchas veces sin tener claro qué es exactamente. Se trata de un indicador de sostenibilidad, que se evalúa con diversos parámetros como por ejemplo el territorio productivo de forma ecológica o la gestión de residuos.

Much@s de nosotr@s tratamos en mayor o menor medida de reciclar como nos indican, a veces incluso sin tener muy claro cuál es la separación de materiales más apropiada, puede que también controlemos el consumo de agua en nuestras casas, compremos productos con poco o ningún embalaje, o incluso puede que nos hayamos unido a un grupo de reforestación en algún momento de nuestras vidas.

Toda esa aportación ayuda a mejorar nuestra huella ecológica, pero continuamos viendo que se siguen comercializando muchísimos productos embalados, que muchas veces sólo reforestamos en casos de extrema necesidad y probablemente sólo una vez en la vida, que no atendemos a los sistemas acuaticos como deberíamos… y que desde luego no participa toda aquella persona que podría hacerlo.

Como vemos, el único camino para tener una huella ecológica respetuosa es responsabilizarnos tod@s, autoconcienciarnos, y por supuesto asimilar y automatizar todo este tipo de tareas, haciendo que sean más amplias cada vez.

Desde queremosverde.com seguiremos intentando dar ideas de sostenibilidad, intentando simplificar el camino hacia un mundo verde y que poco a poco sea más la gente concienciada que se suba al carro del respeto a la tierra.

Podemos mejorar nuestro impacto si tod@s colaboramos, no sólo en las tareas que conocemos como el reciclaje o desenchufar los aparatos electricos por ejemplo, sino en otros gestos para los que queremosverde.com hemos aportado ideas, como pueda ser el aprovechamiento del agua, compostar nuestros deshechos, crear productos de limpieza ecológicos, promoviendo el consumo de productos locales y de temporada o dando ideas para cultivar tu propio huerto, ya sea en la ventana o en tu pequeño terreno

Lógicamente no todo queda aquí, como ya hemos dicho en más ocasiones debemos valorar nuestro caso individual e ingeniárnoslas a nivel personal para crear sólo deshechos fácilmente asimilables de manera 100% respetuosa con el medio y apostar por una agricultura sostenible, ecológica y libre de transgénicos, y por supuesto debemos mantener lo más sanos posibles todos nuestros ecosistemas ya que son los pilares fundamentales de la vida en el planeta.

Os proponemos un interesante test que hemos visto en la red, que mide vuestra huella ecológica, que aunque no deja de ser algo meramente orietativo, lo que cuenta es lo que vamos caminando día a día para hacer el camino a la sostenibilidad cada vez más corto.

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