Consumo ecológico

Cucarachas vengadoras

10 Abr , 2015  

Bautiza una cucaracha con el nombre de tu ex para vengartey ayudar a conservar el medio ambiente

Esta semana quisiera transmitiros las reflexiones a las que me ha llevado un artículo con el siguiente título:

“Pon el nombre de tu ex a una cucaracha y ayudarás a cuidar el planeta”

Se han puesto nombre de personas a flores, preparaciones culinarias, embarcaciones, parques, etc., pero ponérselo a este orden de insectos me sorprendió.

Resulta que al zoológico del Bronx no se le ha ocurrido mejor sistema, para poder sacar dinero destinado a la conservación de la naturaleza, que ofrecer a los amantes despechados poner el nombre de su ex a una cucaracha.

La idea ha calado y, por lo visto, el día de San Valentín la afluencia es asaz importante.

 

La cosa está muy organizadita:

  1. Usted se acerca al zoo.
  2. Solicita ponerle el nombre de su elección a una cucaracha (o a las que usted quiera, dependiendo de su “historial” de desamor).
  3. Abona en efectivo o con tarjeta.
  4. Y se le entrega un certificado que garantiza que por el zoológico del Bronx corretea una cucaracha africana condenada a llevar el nombre de esa mala mujer, pécora del demonio que a usted le rompió, sin compasión, el corazón.

Por unos 10 US$ la cucaracha bautizada, tiene usted la venganza lista.

 

 

Nadie le ha preguntado a las cucarachas su opinión y espero que, por su bien, ni siquiera sean conscientes de que son “bautizadas”

Asimismo, dudo que el afán principal de los bípedos que acudieron a bautizar cucarachas haya el sido de ayudar a la conservación del medio ambiente.

 

Dejando a un lado lo ¿jocoso? de la noticia…

Me vienen varias reflexiones:

  1.  No cabe duda de que los responsables del zoo conocen bien la condición humana y lo calmante que resulta la venganza.
  2. Del amor al odio no hay más que un paso.
  3. ¿Por qué asociamos lo ruin y asqueroso con el mundo de los insectos?
  4. ¿El fin justifica los medios?

Lo que no cuentan en el artículo es como se le hace llegar al objeto de nuestra venganza notificación de semejante regalo.

A mí se me ocurren otras venganzas, bastantes más sibilinas y sofisticadas pero…

Eso será en otro artículo.

Justine de La Bretonne

Fuente imagen cabecera: http://www.ecologiaverde.com

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