Agricultura ecológica,Ecoturismo,Vida sostenible

¡A pensar!

15 abr , 2011  

La próxima semana por fin es Semana Santa, y en un año en el que apenas hemos tenido festivos hasta esta fecha, se agradecen unos días de descanso.

En nuestro caso, vamos a tomarnos la semana para coger fuerzas y seguir aportando contenidos que os parezcan interesantes.

En este caso, os dejamos con un vídeo que nos lleva a la reflexión, acerca de los productos ecológicos en nuestra dieta diaria, la importancia de aumentar su volumen de consumo por varios motivos, como la sostenibilidad, la salud y también el gusto, porque ahora las cosas ya no saben como antes, debido a la industrialización de la producción y de los procesos de elaboración.

Y también, como muchos de vosotros seguro que hacéis una escapada, nos deja una reflexión acerca del ecoturismo, y cómo todo está relacionado en el fondo, cómo un turismo no sostenible esquilma no sólo los recursos medioambientales, sino que afecta también al suministro y consumo de alimentos en la zona, contaminación…

En fin… un vídeo que abre varios temas sobre los que reflexionar. Una reflexión cuyo fin es hacernos ver cómo podemos conseguir un modo de vida sostenible, más sano, en el que vamos a disfrutar más y que está en nuestras manos que lleguemos a conseguirlo o sigamos por el camino industrial y cada día más desnaturalizado y alejado del equilibrio y poniéndonos en una situación cada vez más comprometida.

Así que os dejamos con las palabras de Rafael Pérez Latorre presidente de la Cámara Oficial de Comercio Hispano-Suiza y destacado “idealista” de Slow Food:

Rafael Pérez, de ‘Slow Food’: “Despreciamos la comida porque ha perdido el valor sociocultural que tenía” from siroco on Vimeo.

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Alimentación ecológica,Slow Food,Vida sostenible

Saborea la tranquilidad

30 sep , 2010  

Ya dijo Gandhi: “Hay más en la vida que aumentar su velocidad”.

Y nosotros preferimos ir corriendo y hacerlo todo con prisas. Corremos en el metro ,aún habiendo uno cada dos minutos. Comemos comida rápida ,paradojas de la vida teniendo en cuenta que tras engullir a toda velocidad nos siguen sobrando minutos del descanso, que dedicamos a monear por Internet o ver la tv.

Corremos para abarcar más de lo que podemos, porque a fin de cuentas cuando nos sentamos en el sillón tras un día de locura todo se para y las prisas no han supuesto más que presión y cansancio, y dejamos que transcurra el resto de la noche atontados y sin tener fuerzas para aprovechar ese tiempo que hemos arrancado de nuestro bienestar durante todo el día…

Hoy es ya jueves y quizás estéis empezando a planear salir a picar algo, pues yo tenía la misma idea y recordé la grata experiencia culinaria que tuve el pasado verano en un pequeño local alicantino en el que su filosofía, entiendo que de vida y por tanto de ofrecer de comer, se basaba en el llamado Slow Food, término que forzamos para intentar expresar la antítesis de lo que supone el Fast Food.

Para mí, lo que supuso realmente fue poder recrearme en una experiencia en la que los sentidos se abren como nunca, el cuerpo se relaja y todo se intensifica, ya que afrontamos el momento como algo especial y deseable. Sin humos, con un ambiente y un trato que respira sosiego y respeto, donde uno se siente como en casa y por tanto lo pasa realmente bien. Desgraciadamente no es lo habitual..

A finales de los 80 empezaron a aparecer movimientos en contra de la “fast food“. El movimiento Slow Food fue uno de ellos y se pretendía denunciar algunos aspectos acerca de la poca información, el alto contenido de grasas, azúcares y calorías de algunos de sus alimentos ,apareció el término comida basura para referirse a este modo de alimentarse.

Ello se intensificó a comienzos del siglo XXI apareciendo ciertas corrientes contrarias a la comida rápida y al estilo de vida que ello llevaba implícito. Sus objetivos son luchar contra los hábitos que introduce la comida rápida en nuestras vidas.

Se emiten documentales en los medios denunciando la situación tan grave que todo esto conllevaba, fundamentalmente la obesidad que genera, así como la aceleración insana en la que nos sumergía, películas como Super Size Me o Fast Food Nation serían ejemplos muy ilustrativos.

Slow Food organiza algunas de las más importantes ferias dedicadas a la alimentación, entre las que destacan el «Salón del Gusto», en el Lingotto de Turín (en años pares), y “Slowfish“, en Genova y «Cheese», en Bra, en años impares. La Universidad de Ciencias Gastronómicas en Pollenzo, provincia de Cuneo, y Colorno, provincia de Parma, han sido fundadas por Slow Food, en colaboración con las regiones del Piamonte y Emilia-Rosmaña.

El proyecto más importante llevado a cabo por Slow Food es el “Arca del Gusto“: un censo de productos alimenticios locales amenazados de extinción.

Todo esto son ejemplos claros de que las cosas no sólo pueden hacerse de otro modo, sino que hacerlas de otro modo nos es más beneficioso no sólo a nivel de salud física sino también mental.
Y sobre todo en nuestro país donde aún se aprecia una buena comida en inmejorable compañía, donde el entorno puede ser el más idílico que imaginemos y donde contamos con una de las gastronomías más alucinantes del planeta… ¡una pena no pararse a disfrutar de todo ello!

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