Consumo ecológico

Pan de verdad

13 Jun , 2013  

Un hombre sujeta un pedazo de pan listo para comer

Algo que ha acompañado al ser humano y que ha evolucionado con el son las masas de cereales molidas y cocidas, lo que venimos a llamar pan.

La evolución del pan

El pan ha evolucionado, se ha adaptado a las zonas donde se ha comido, cambiando su composición, olor, sabor y método.

Pero algo que siempre ha caracterizado su proceso (no en todos los casos, si hablamos de pan ácimo) es la fermentación natural, larga, muy larga, con colonias de “bichitos” felices de poder alimentarse de algo tan bueno y natural.

Esto aporta olores, sabores, digeribilidad y durabilidad, algo que lamentablemente hoy prácticamente se ha perdido.

Hoy, la industrialización ha matado el pan de verdad, y lo que se vende (por norma general) no es ni parecido a lo que debiera ser.

Hoy en día, lo que encontramos en las tiendas son masas mal cocidas, precocidas y congeladas, en muchos casos, repletas de mejorantes y mil mandangas químicas más que intentan disfrazar la falta de harinas de calidad y disimular que casi no ha tenido fermentado.

Un pan hecho con masas que no han sido fermentadas, sino que simplemente han sido “hinchadas” en el horno, es decir, masas poco o nada fermentadas con cereales refinados de pésima calidad, todo por anteponer precio a calidad, consumiendo así masas nada saludables.

Amasando pan a mano según la forma tradicional. Foto - Making bread by Flickr user PETER9914 (Creative Commons)

Amasado a mano según la forma tradicional.
Foto – Making bread by Flickr user PETER9914 (Creative Commons)

La solución para volver al pan de verdad

La solución, como todo en nuestro mundo verde, es la de cambiar la manera de hacer, la conciencia y el sentido social de las cosas.

Así, vemos como cada día son más los panaderos artesanos que recuperan las técnicas de sus antepasados. Artesanos que buscan volver a hornear el buen producto que se elaboraba hace años.

Artesanos que han sido animados por otros tanto “panarras” caseros enamorados de uno de los alimentos más antiguos del mundo, todos ellos además convencidos de que la harina ecológica sabe mucho mejor.

En resumen, comprad solo el pan que lo merezca o elaboradlo en casa, que es una experiencia maravillosa.

Harina, agua, sal y masa madre.

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Consumo ecológico

¡Qué huevos!

5 Dic , 2011  

¿Por qué un alimento es considerado ecológico?

Ésa pregunta me la han repetido cientos de veces, acompañada de la coletilla “¡los tomates de mi pueblo sí que son ecológicos!”.

Y no dudo que sean ecológicos, pero no siempre es así, la denominación “de mi pueblo” no significa ecológico, ya que pueden haberse usado ciertos productos químicos o estar expuestos a ellos por cercanía o simplemente haber usado semillas transgénicas con o sin conocimiento de haberlo hecho, pero ese es otro tema…

No se trata tampoco de un sello, pues personalmente consideramos el pago de este como algo injusto como hemos hablado anteriormente y que seguro que volveremos a tratar en un futuro, se trata de hacer la cosas de forma más razonable.

Lo curioso es que tratemos los productos alimentarios como cualquier otro objeto industrializado. Tiene que ser barato (no siempre es así) y debe poder producirse en masa para acallar las “caprichosas barrigas” con las que contamos. El enfoque sin embargo es muy variado según quien lo plantée. Desde así se soluciona el hambre en el mundo, alimentando millones de bocas hambrientas, justificación que personalmente no me creo dada la ingente cantidad de alimento que se desperdicia; o la versión de se produce más y más barato, que según desde que punto de vista puede ser así, pero… ¿A qué precio? A costa de agotar recursos naturales, perder variedades en pos del monocultivo, etc…

Y el hecho de tratar las huertas o lo que es peor aún a los animales como simples máquinas productivas, me pone los pelos de punta. En muchas ocasiones hemos visto u oído sobre la crudeza de las granjas avícolas, por poner un ejemplo, donde no hay gallinas, hay “máquinas de poner huevos”.

Las gallinas sólo tienen el derecho y la obligación de poner huevos, total, ¡sólo son pollos!

Y no sólo se trata de poner huevos, se trata de meter más “máquinas de huevos” en menos sitio, en jaulas de más o menos el tamaño de un folio, tienen 24 horas la luz encendida, para aumentar la productividad, y por supuesto su alimento. Alimento compuesto de harinas transgénicas y no se sabe cuantas guarrerías más está complementado con variados productos farmacéuticos,  que en consecuencia nosotros ingeriremos cuando nos alimentemos del animal. ¡Qué buenas las gallinas que comparten con nosotros los beneficios de dichos transgénicos y antibióticos!.

Sea como fuere, vegano o no ¿qué derecho tenemos para tratar así a un animal?

En caso de querer seguir alimentándonos de ellos, como mínimo deberíamos permitirles una vida digna, aprovechando otros tantos beneficios que estos animales pueden aportarnos. Y aunque para nada sea necesaria la ingesta de carne para el ser humano o no al menos como “producto de diario” (cada cual con sus ideas), podemos como mínimo comprar productos animales que nos aseguren que el animal ha tenido una vida digna.

Vigilad que sólo comprais huevos con un cero delante, que nos asegura que esa gallina es campera y que además tiene una alimentación ecológica, con las carnes y demás productos, igual, seleccionemos siempre producto ecológico asegurándonos así que esos animales han tenido una vida suficientemente digna.

Si no comeis productos de origen animal, no hay nada que decir, y quien siga considerando que la carne es necesaria diré como dato curioso que el 6 veces campeón  del Ironman de Hawai Dave Scott, al igual que otros tantos atletas de élite, es vegetariano.

¿Dará fuerza de oso la carne de oso?

 

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Vida sostenible

¡¡Ya somos 7.000 millones de bípedos… ¿racionales?!!

4 Nov , 2011  

Lo siento, pero no me puedo resistir a comentar la noticia de la semana: ya somos 7.000 millones de habitantes en nuestro planeta y se  calcula que para 2050 seremos unos 9.000 millones.

Pues bien, cuando lleguemos a esa cifra, se necesitarán, según estudios recientes, tres planetas Tierra para alimentarnos a todos.

¿Por ser demasiados humanos para un solo planeta? –  ¡¡No Señor!!

Simple y llanamente, porque seguimos especulando con los excedentes de primera necesidad como hace milenios. No olvidemos que las civilizaciones nacieron cuando el Hombre se asentó y empezó a producir alimentos para almacenar en previsión de periodos de escasez pero, sobre todo, para especular con los excedentes y ostentar poder sobre los semejantes.

Se buscaban nuevas técnicas de cultivo, nuevos métodos de riego, más esclavos para trabajar por un chusco de pan, unas aceitunas y un trago de agua,…

La cuestión era producir más y más y más… pero, como el Planeta se empeñaba en seguir su curso de estaciones y producir de forma racional, decidimos, como “reyes de la creación” que nos creíamos ser, que teníamos que modificar la producción a nuestro antojo. La excusa siempre de lo más filantrópica.  “Cuanto más se recolecta a más personas se podrá alimentar”   – ¡¡Y un cuerno!! –  Lo digo porque básicamente seguimos igual… o peor: si antes la producción era racional, ahora el desmadre es profundo y desorbitado.  ¡¡ Si hasta creamos productos alterados genéticamente para que aguanten cualquier plaga!!  ¡¡¡¡Y NOS LOS COMEMOS!!!

Pero vamos a más – no nos vamos a quedar en el primer nivel de la pirámide de Maslow – cubiertas las necesidades fisiológicas con un superávit superlativo (no sé si es correcta la expresión, pero da una idea), producimos en masa todo lo que se nos ocurre y le damos una vida corta, para que se pueda producir más. Somos la generación de usar y tirar porque, señores, admitámoslo: somos unos malditos “consumers”, así en inglés que queda más “cool”. Y, como lo más “cool”  es ser ecológico, pues consumimos a troche y moche, pero ¡eso sí! reciclando escrupulosamente nuestros desperdicios.

Es la tendencia global. Bueno, global del primer mundo, porque mientras en los países llamados civilizados somos “consumers” el resto de países está habitado por los pobres desgraciados que no han tenido la suerte de nacer “donde se debe” y les pasamos por las narices, a través de cualquier medio al que puedan acceder (revistas, televisión, etc…) las ventajas de nuestro modo de vida. Solamente un dato significativo: en el mundo hay 1.000 millones de personas con sobrepeso por alimentación y otros 1.000 millones de personas con desnutrición crónica.  ¡¡Que racional es todo!!

Mientras nosotros tenemos robots para casi cualquier trabajo, ellos trabajan de sol a sol, en condiciones propias de los esclavos de la Mesopotamia de hace 5.000 años, para ganarse la comida del día-

Está claro que esto no es sostenible, lo miremos por donde lo miremos. Somos la peor lacra del planeta: hace milenios cultivábamos trigo, cebada,… ahora cultivamos coliflores con sabor a mango (pongo por caso); hasta hace pocos siglos nos movíamos, andando, a caballo o en carreta, ahora nos metemos en el coche hasta para ir a por el pan a la esquina y viajamos en artefactos que vuelan superando la barrera del sonido.

Todas estas desigualdades son caldo de cultivo para una Revolución en toda regla. La cuestión es que si hasta hace poco nos defendíamos cuerpo a cuerpo (garrotes, espadas, arcabuces,…) ahora somos capaces de apretar un botón y hacer desaparecer toda  un área geográfica, sin necesidad de salir de nuestras fronteras.

Tal vez sea esto lo que necesita el Planeta: que a alguien se le vaya la mano y en una de estas, apriete un botón y nos vayamos todos al carajo. Una ventosidad planetaria que regenere por completo la vida en este rinconcito del Universo que empezó siendo azul y, si nadie lo remedia, acabará en un tono indefinido de cloaca.

Una solución drástica es, a veces, el mejor remedio……

A pesar de todo, sigo confiando en la racionalidad del ser humano – por muy escondida que esté – y sé que seremos capaces de remediar toda esta locura y sinrazón. Por el bien de todos nosotros.

Justine de le Bretonne

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Vida sostenible

Lavavajillas ecológico y casero

19 Oct , 2011  

Electric_dishwashing_machine,_1917-

¿Cuántos de vosotros sabiáis que el primer lavavajillas fue patentado en 1850 por Joel Houghton?

Después de 160 años, se ha convertido en una pieza fundamental del ritmo de vida actual, acelerado y sin tiempo para apenas nada que no sea trabajar. Liberando tiempo de tener que lavar la vajilla a mano.

Ha aportado comodidad, y también, ayudado a igualar al hombre y la mujer en las tareas domésticas. Como dice un amigo de queremosverde.com es el estabilizador de hogares.

El precio de la comodidad

Pero todo este tiene un precio, pues el coste ecológico que provoca un lavavajillas hay que medirlo no sólo teniendo en cuenta su fabricación. El consumo de agua, detergentes y abrillantadores es otro factor a tener en cuenta.

Si sumamos todo, al final nos encontramos con que estos aparatos no son tan ecológicos como nos dicen.

Sin embargo, con los menores consumos en electricidad de cada nuevo modelo respecto del anterior, cada día son más amigables con el planeta.

Al igual sucede con los detergentes. Aunque tenemos la opción de utilizar lavavajillas ecológicos de producción industrial, como los que nos ofrece Ecover que nos seguirá facilitando la vida y además de ser ecofriendly.

Pero en nuestra mano está colaborar con pequeños gestos, como utilizarlo únicamente cuando estén a tope de carga. O hacer nuestro propio jabón de lavavajillas ecológico y casero.

Electric_dishwashing_machine,_1917

By Keith’s Magazine (Keith’s magazine on home building) [Public domain], via Wikimedia Commons

Haciendo lavavajillas ecológico casero

La receta es sencilla y seguramente ya tenemos en casa prácticamente todo lo que se necesita para hacerlo.

Por un lado, vamos a necesitar limones. Para hacer una buena cantidad que  sea suficiente para varios lavados vamos a utilizar tres limones, que picaremos tanto como sea posible, sin quitarles la piel ni las semillas. Bien a mano, o con la batidora, lo que nos ahorrará tiempo y esfuerzo.

Por otro lado, necesitaremos  también alrededor de 200 gramos de sal gorda, que será conveniente molerla antes de comenzar, o bien, si no podemos, utilizar sal fina de mesa.

Y para terminar, necesitaremos también vinagre, con unos 100 gramos será suficiente. Y también agua, alrededor de 300 gramos.

Por último, ponemos todo esto a fuego medio durante unos 15 minutos. El tiempo suficiente para que cueza y el agua se evapore. Así, terminaremos con una pasta espesa que tendrá un agradable olor a limón.

limones

limones.
Foto hecha por http://commons.wikimedia.org/wiki/User:Aka

Dejaremos que se enfríe y la guardaremos en un Tupper o en frasco de cristal y podremos guardarla en la nevera.

Para usarla, habrá que ir probando hasta que cojamos el punto justo que necesitamos, pues dependiendo de donde vivamos, puede verse afectada por el agua.

Si alguno de vosotros os animáis a llevarlo a cabo, esperamos esas fotos y vuestras experiencias con esta receta de lavavajillas casero y ecológico.

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Vida sostenible

queremosverde.com “Me gusta”

9 Sep , 2010  

Celebración 100 me gusta en facebook

Esto es lo que han pensado los 100 me gusta que ya hemos alcanzado en Facebook en tan sólo dos días.

Gracias a todos vosotros por este apoyo y demostrarnos que el proyecto queremosverde.com os interesa y estáis dispuestos a seguirnos en nuestro camino para conseguir entre todos un mundo más sostenible a todos los niveles.

Os recordamos las diferentes plataformas en las que estamos presentes y a través de las cuales podéis seguir acompañándonos en este camino que nos beneficia a todos.

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