Vida sostenible

¿Tienes inteligencia ecológica? Averígualo…

16 Jun , 2011  

#inteligenciaemocional

Daniel Goleman, el famoso e influyente psicólogo estadounidense autor de “Inteligencia Emocional”, que es el libro de ensayo más vendido en el mundo y en el que demostró que el manejo de nuestras emociones puede ser un factor tan decisivo o más que el coeficiente de inteligencia, y tras continuar sus descubrimientos con otra obra similar “Inteligencia social”, nos sorprende recientemente, continuando la saga de los muchos tipos de inteligencia que desarrollamos, con un nuevo libro y concepto: “Inteligencia Ecológica”, donde trata la comprensión de los impactos ecológicos ocultos y la determinación de mejorarlos.

La inteligencia ecológica es la capacidad de vivir tratando de dañar lo menos posible a la naturaleza.

Consiste en comprender qué consecuencias tienen sobre el medio ambiente las decisiones que tomamos en nuestro día a día e intentar, en la medida de lo posible, elegir las más beneficiosas para la salud del planeta. La paradoja reside en que cuanto más coherentes somos con su bienestar, más invertimos en el nuestro.

La inteligencia ecológica, pretende que nos preguntemos acerca del ciclo de vida de las cosas, qué se utiliza para hacer algo , y descubrir los componentes que lleva para poder elegir adecuadamente, al contar con toda la información.

Se pensaría en el impacto en el entorno, el grado de toxicidad para nuestra salud…

La “Inteligencia Ecológica” es la culminación de un discurso que comenzó en el individuo y su introspección, siguió con lo social y ahora incluye a la Tierra.

Es el turno de la REVOLUCIÓN VERDE, según el autor, porque cualquier vida humana tiene un impacto sobre la vida del planeta: la famosa “huella ecológica”.

 

Según sus propias palabras: No basta con reciclar. Ni con comprar alimentos biológicos. Ni con cambiar las bombillas o desconectar los enchufes… Esos pasos son necesarios pero insuficientes, porque lo que hay que cambiar realmente es nuestro modo de pensar. Todos nuestros actos tienen un impacto en el medio ambiente: negarlo es de ignorantes”

Llevamos siglos despreciando y explotando a la Naturaleza, pero ahora se ha llegado al extremo de que para continuar con nuestro modelo de crecimiento y consumo se necesitarían 5 planetas y esto es insostenible en un mundo finito.

Goleman afirma que el problema tiene su raíz en la desconexión profunda entre el hombre y la naturaleza que se produce con la revolución industrial: “Mientras la gente vivía en las granjas y en contacto con la tierra, existía una memoria ecológica que pasaba de generación en generación… Con la inmigración masiva a las ciudades ese conocimiento se perdió, y también el contacto directo con los ciclos de la naturaleza. Hemos levantado una barrera que nos aísla del mundo natural y nos impide ver las consecuencias de nuestros actos”

En una reciente entrevista publicada en El País, el autor hace referencia al concepto de “sostenibilidad medioambiental” que deberán desarrollar las empresas si quieren sobrevivir y aboga por la responsabilidad personal y el consumo consciente y ecológico: “donde ponemos nuestro dinero, ponemos nuestra energía.

Muchos autores nos lo están advirtiendo desde todos los frentes: Joan Melé desde la banca, Alex Rovira desde la filosofía empresarial, Fredy Kofman desde la asesoría organizacional, Edward de Bono desde el pensamiento creativo, Pepé Barguñó desde una empresa ética o Santiago Niño Becerra desde las previsiones económicas.

Los consumidores tenemos el poder, pero hace falta que nos lo creamos,
lo ejerzamos y asumamos que se trata de consumir menos y mejor y cambiar de rumbo.

Esta es la entrevista:

¿Qué le ha llevado a zambullirse en la ecología?
La sensibilidad por querer escuchar y comprender los mensajes que nos está enviando nuestra casa, el planeta Tierra. Por mucho que lo asfaltemos con sistemas sociales y económicos, este ente vivo sigue estando ahí, ofreciéndonos lo que necesitamos para sobrevivir y disfrutar de esta maravillosa experiencia de aprendizaje y evolución a la que llamamos “vida”. Tras muchos siglos de ignorar, manipular e incluso violar el medio ambiente, éste parece estar reclamando a las empresas y a la sociedad que lo tengamos en cuenta cada vez que tomemos decisiones relacionadas con la producción y el consumo.

Usted afirma que “los cambios suelen producirse cuando ya no queda otro remedio”
Y en este caso, más que nunca, pues nuestra percepción como seres humanos no está diseñada para procesar la destrucción del planeta, lo que dificulta la movilización para el cambio. En general, seguimos sin saber el verdadero impacto ecológico de los productos que consumimos. Debido a esta ignorancia y la inconsciencia de no querer aprender, la mayoría somos víctimas y verdugos de la paulatina degradación del medio ambiente. Aquí no hay culpables. Sólo responsables. Basta con que nos miremos al espejo. La solución pasa por desarrollar nuestra inteligencia ecológica.

¿En qué consiste?
La inteligencia ecológica es la capacidad de vivir tratando de dañar lo menos posible a la naturaleza. Consiste en comprender qué consecuencias tienen sobre el medio ambiente las decisiones que tomamos en nuestro día a día e intentar, en la medida de lo posible, elegir las más beneficiosas para la salud del planeta. La paradoja reside en que cuanto más coherentes somos con su bienestar, más invertimos en el nuestro.

¿A qué se refiere?
Si nos fijamos, lo que la sociedad considera normal está muy lejos de ser natural. Basta con entrar en un supermercado para comprobarlo. Nuestra comida no procede del huerto, sino del laboratorio. Y aunque nos cueste reconocerlo, no somos hijos de la tecnología, sino de la naturaleza. Así, desarrollar nuestra inteligencia ecológica no es más que tomar decisiones que nos permitan recuperar el contacto con lo que verdaderamente somos, lo que mejora nuestra salud física y emocional.

¿Se refiere al consumo consciente?
Exacto. Donde ponemos nuestro dinero, ponemos nuestra energía. Y con ésta se crea el mundo. Si nadie compra un determinado producto o servicio, desaparece del mercado. El consumo consciente parte de la responsabilidad personal (compro lo que necesito y no lo que la publicidad me hace desear) y de la consciencia ecológica (me informo de si lo que compro se fabrica respetando el medio ambiente).

¿Y qué hay de las empresas que los producen y venden?
Cuanto más se despierte esta consciencia en la sociedad, más rápidamente deberán cambiar y evolucionar para adaptarse y sobrevivir económicamente. La revolución está en manos de los consumidores. De ahí que lo mejor que podemos hacer es apoyar el CONSUMO ECOLÓGICO en toda la gama de productos y servicios que ofrece en la actualidad. Las corporaciones empresariales no se preocupan hasta que lo hacen los consumidores.

También dice que por el camino va a surgir la “transparencia radical”
Es el puente que nos permitirá evolucionar hacia el consumo consciente. Cuando la sociedad sepa qué impacto ecológico tiene cada producto que consume, empezará a poder consumir por valores, dejando de hacerlo por impulsos. Así, la transparencia radical nos permitirá advertir las consecuencias de las cosas que fabricamos, vendemos, compramos y descartamos, un conocimiento que va mucho más allá de la zona de comodidad habitual en la que está apalancada la inmensa mayoría de empresas.

Así que el futuro pinta verde…
¡Sin duda! La revelación ecológica nos abre un horizonte económico hasta ahora inédito que consiste en implantar una regulación que aporte transparencia al mercado y nos permita conocer el impacto oculto de nuestras compras. De ese modo, los consumidores tendremos una detallada información sobre el impacto de nuestras decisiones, muy parecida a la que emplean los analistas de mercado para ponderar los beneficios y las pérdidas de las empresas. En un máximo de 20 años, las empresas que apuesten por la sostenibilidad se verán recompensadas, mientras que las que se resistan al cambio tenderán a desaparecer.

A todo esto poco más podemos añadir, personas como el señor Goleman y muchos otros ponen palabras, sabias palabras, a lo que nosotros desde este blog consideramos y tenemos en cuenta de cara a cómo relacionarnos con nuestro entorno y cómo entendemos la vida en nuestro planeta, con lo que producimos y necesitamos, a lo que damos importancia, lo que aportamos y lo que obtenemos, porque nosotros somos parte de la tierra y sin ella no somos nada..

Esperamos os haya parecido tan interesante como a nosotros todo esto y que os apetezca más que nunca conocer y desarrollar vuestra Inteligencia Ecológica para en definitiva lograr la anhelada VIDA VERDE.

 



Daniel Goleman: Aprendizaje emocional por raulespert

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Consumo ecológico

Pintar, pintar sin parar, pero con pinturas ecológicas.

30 Mar , 2011  

pinturas ecológicas

¿Cuántas cosas de colores ves a tu alrededor?

¿Cuántas de esas cosas son y tienen ese color de forma natural? Seguramente muy pocas.

Y del resto, muchas tendrán ese color gracias unas cuantas manos de pintura, que muy probablemente, no será ecológica.

¿Cómo podemos distinguir una pintura ecológica de una pintura convencional?

A través de los compuestos orgánicos volátiles (COV) que son materias altamente contaminantes y pueden dar lugar a enfermedades y alergias.

Chica pintando una pared con pinturas ecológicas. Fuente imagen: http://interiores.com/pinturas-ecologicas-y-aromaticas/

Chica pintando una pared con pinturas ecológicas. Fuente imagen: http://interiores.com/pinturas-ecologicas-y-aromaticas/

Como contrapartida, las pinturas ecológicas, están fabricadas a partir de materias primas procedentes de minerales y vegetales, que no producen ninguna de estas sustancias contaminantes y que no suponen un riesgo para la salud.

Además de no producir riesgos para la salud, también son respetuosas con el medio ambiente, y la huella ecológica que generan durante su producción y su periodo de vida útil es notablemente menor que la que dejan las pinturas convencionales.

¿Y qué beneficios nos aporta este tipo de pintura frente a las convencionales?

Pues bien, este tipo de pinturas, permiten transpirar a la superficie a la que cubren, ayudan a regular el nivel de humedad, evitando así hongos y bacterias.

Otra característica que poseen consiste en que no se cargan con electricidad estática.

Una muy importante, respecto a las pinturas convencionales, de cara a la seguridad, es que son ignífugas y en caso de incendio no liberan sustancias tóxicas.

Respecto a su certificación, podemos encontrar toda la información en la página sobre la etiqueta ecológica Ecolabel de la Unión Europea.

Botes de pintura de diferentes colores

Botes de pintura de diferentes colores. Fuente imagen: http://arquitecturainteriorxxi.blogspot.com/2010_10_01_archive.html

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Consumo ecológico

Cómo cargar el móvil de forma ecológica

29 Dic , 2010  

Durante un día normal se envían más de 200.000 sms por segundo en todo el mundo. En estas fechas, esta cifra es más alta aún, al igual que las llamadas, llegando al caso de que en Nochevieja las líneas se colapsan y tenemos que estar esperando un rato hasta que podemos empezar a felicitar a los que no tenemos en la misma habitación.

Pero claro, para hacer estas llamadas y enviar estos mensajes, necesitamos un móvil, un móvil que tenga batería, y aquí es donde vamos a centrar hoy nuestro artículo, en las formas ecológicas que disponemos para poder cargar el móvil, y reducir así su huella ecológica, que es un reto pendiente en la telefonía, así que mientras llega desde la industria podemos ir reduciéndola nosotros, y de paso, también rebajamos nuestra factura de la luz.

Para poder recargar nuestro teléfono tenemos a nuestro alcance varias alternativas, que nos van a permitir elegir el tipo de energía que queremos utilizar.

Vamos a empezar por la energía solar, que parece ser la que más se aplica a los pequeños aparatos electrónicos como linternas o juguetes,  y que también se aplican a los cargadores, en este caso, tenemos infinidad de modelos. Están compuestos por unas pequeñas placas solares y según el modelo o bien carga directamente el dispositivo, o llevan también una batería que permite realizar la carga en otro momento. Hoy en día es bastante fácil encontrarlos, con multitud de webs y tiendas donde encontrarlos, y además muchos sirven para cargar no sólo teléfono sino cualquier dispositivo portátil como reproductores de mp3, videoconsolas, etc.

El siguiente tipo de energía que vamos a presentaros es la eólica. Aquí, hay una operadora que pone a nuestra disposición dos modelos que aprovechan el aire para cargar nuestro móvil, aunque la forma de obtenerlo es diferente. Uno de ellos funciona como un aerogenerador pero en miniatura, con el inconveniente de que si no hay aire no hay carga. Pero eso se soluciona con este otro modelo que cuenta con un inflador y somos nosotros lo que creamos el aire, como si inflásemos una colchoneta.

Fuente imagen: http://gizmologia.com/2009/05/orange-lanza-cargadores-para-moviles-impulsado-por-aire

Por último, tenemos los cargadores que utilizamos nuestro propio esfuerzo, no os asustéis, que es muy poco el que se necesita. Y aquí tenemos dos opciones, una, que aprovecha nuestro propio movimiento para producir electricidad y proceder a la carga.  Y por otro lado, un sistema de dinamo, para la bici como el que se ha usado toda la vida para el alumbrado pero adaptado a un cargador, o también un pequeño aparato que al girar una manivela se consigue el mismo efecto.

Fuente imagen: http://www.tuexpertomovil.com/2010/06/07/nokia-bicycle-charger-kit-cargador-de-movil-ecologico-para-la-bicicleta/

Somos conscientes de que nos dejado alguna otra manera de conseguir cargar el móvil de formar ecológica así que te invitamos a que si conoces otras o has desarrollado tu propia forma de hacerlo lo compartas con nosotros o si quieres te podemos ayudar a darla a conocer, recuerda que tienes cualquiera de nuestra plataformas a tu disposición.

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Vida sostenible

¡Una vida ecológica no deja huella!

3 Nov , 2010  

Tod@s hemos escuchado hablar de la huella ecológica y muchas veces sin tener claro qué es exactamente. Se trata de un indicador de sostenibilidad, que se evalúa con diversos parámetros como por ejemplo el territorio productivo de forma ecológica o la gestión de residuos.

Much@s de nosotr@s tratamos en mayor o menor medida de reciclar como nos indican, a veces incluso sin tener muy claro cuál es la separación de materiales más apropiada, puede que también controlemos el consumo de agua en nuestras casas, compremos productos con poco o ningún embalaje, o incluso puede que nos hayamos unido a un grupo de reforestación en algún momento de nuestras vidas.

Toda esa aportación ayuda a mejorar nuestra huella ecológica, pero continuamos viendo que se siguen comercializando muchísimos productos embalados, que muchas veces sólo reforestamos en casos de extrema necesidad y probablemente sólo una vez en la vida, que no atendemos a los sistemas acuaticos como deberíamos… y que desde luego no participa toda aquella persona que podría hacerlo.

Como vemos, el único camino para tener una huella ecológica respetuosa es responsabilizarnos tod@s, autoconcienciarnos, y por supuesto asimilar y automatizar todo este tipo de tareas, haciendo que sean más amplias cada vez.

Desde queremosverde.com seguiremos intentando dar ideas de sostenibilidad, intentando simplificar el camino hacia un mundo verde y que poco a poco sea más la gente concienciada que se suba al carro del respeto a la tierra.

Podemos mejorar nuestro impacto si tod@s colaboramos, no sólo en las tareas que conocemos como el reciclaje o desenchufar los aparatos electricos por ejemplo, sino en otros gestos para los que queremosverde.com hemos aportado ideas, como pueda ser el aprovechamiento del agua, compostar nuestros deshechos, crear productos de limpieza ecológicos, promoviendo el consumo de productos locales y de temporada o dando ideas para cultivar tu propio huerto, ya sea en la ventana o en tu pequeño terreno

Lógicamente no todo queda aquí, como ya hemos dicho en más ocasiones debemos valorar nuestro caso individual e ingeniárnoslas a nivel personal para crear sólo deshechos fácilmente asimilables de manera 100% respetuosa con el medio y apostar por una agricultura sostenible, ecológica y libre de transgénicos, y por supuesto debemos mantener lo más sanos posibles todos nuestros ecosistemas ya que son los pilares fundamentales de la vida en el planeta.

Os proponemos un interesante test que hemos visto en la red, que mide vuestra huella ecológica, que aunque no deja de ser algo meramente orietativo, lo que cuenta es lo que vamos caminando día a día para hacer el camino a la sostenibilidad cada vez más corto.

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