Vida sostenible

El despropósito del mar de Aral

16 Dic , 2011  

Esta semana he decidido seguir con el tema del agua, porque ha caído en mis manos un artículo sobre el desastre ocurrido en el Mar de Aral, que realmente es un gran lago salado (el cuarto del mundo en tamaño) situado en Asia.

Pues bien, desde 1960, año en que la extinta URSS decidió trasvasar masivamente sus aguas para producir arroz, melones, cereales y sobre todo algodón, el lago ha llegado a nuestros días con un 60% menos de su volumen.

Tranquilos, que no ha sido de golpe. El lago se ha ido dividiendo a fuerza de crear canales, hasta formar el Mar Aral Norte y el Mar Aral Sur, el cual, a su vez, se divide en Mar Aral Sur Oriental y Mar Aral Sur Occidental. Así resulta más fácil. ¡Donde va a parar! Secarlo por partes que todo de un golpe.

Pero eso no es todo, donde antes se capturaban más de 40.000 toneladas de pescado, las escasas industrias pesqueras que persisten deben importar el pescado del Atlántico.

Para que nos hagamos una idea, el 95% de los pantanos y tierras húmedas adyacentes al Mar de Aral se han convertido en desierto. Y las otrora prósperas poblaciones costeras están actualmente situadas a 60 kilómetros de la costa.

¡Que más da!  En vez de pescar, que se dediquen a la cría de cabras. Pasan de población costera a poblacho de secarral.

No me negaran que es para ponerse una medalla.

Pero vamos a por nota: al crear los canales, se hizo de forma tan precaria que del agua que canalizaban (función principal de un canal) se desperdiciaba en el camino entre filtraciones y evaporaciones la bonita cifra de un 70%.  –  ¡¡Con dos cojones!!!  – Regiones enteras de nuestro planeta con sequía crónica y en otras derrochando a lo tonto y a lo modorro.

Pero no se crean que a pesar de este dato tan alarmante se ha puesto remedio, porque a día de hoy únicamente el 12% de los canales creados en este Lago esta impermeabilizado.

Por otro lado, esta desecación de un Lago tan enorme y con tanto peso en la regulación ambiental, ha supuesto variaciones importantes en el clima.

Para sus habitantes ha sido aún más dramático. No me refiero únicamente al aspecto económico. Los índices de enfermedades pulmonares, cánceres y diversas patologías han aumentado de forma alarmante.

Pero lo más indignante de todo este despropósito es que esta desaparición progresiva del Lago no sorprendía a los soviéticos. Aparentemente, la URSS consideraba el Mar de Aral un “error de la naturaleza”.  De hecho, para un ingeniero soviético, de cuyo nombre no voy a hacer ni siquiera intención de conocer,  “es evidente que la desaparición del Mar de Aral es inevitable”

Cierto es que en 1994 los países de Kazajistán, Uzbekistán, Turkmenistán, Tayikistán y Kirguistán firmaron un acuerdo por el que se comprometían a destinar un 1% de sus presupuestos a contribuir a la recuperación del Mar, sin embargo, y como siempre ocurre con los acuerdos para preservar el medio ambiente, nos lo hemos pasado por el forro de los “cojonistanes”, lo que unido a las permanentes grescas que mantienen periódicamente los citados países convierten el tratado en papel mojado (perdón que no les queda agua), quise decir en papel desecado.

Más que ponernos una medalla, lo que nos merecemos es una solemne y merecidísima patada de oro en los mismísimos..

Justine de la Bretonne

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