Consumo ecológico

… de verdades como puños

30 Jun , 2011  

Que ya poco nos esforzamos por mantener las variedades de productos locales es una realidad palpable, pero lo que no vale es llorar a toro pasado.
Se están perdiendo infinidad de variedades locales de muchos productos a pasos agigantados, muchas veces porque los conocimientos no pueden pasar a nuevas generaciones por que las nuevas generaciones están a otras cosas en la mayoría de los casos y por que la sociedad actual y por supuesto los gobiernos no ayudan lo más mínimo a quien trabaja de sol a sol, dejándose el pellejo para conseguir manjares artesanos que verdaderamente nos representen. Tantos son ya los productos perdidos en el olvido que roza la barbarie, quesos, vinos, embutidos, conservas, guisos y dulces típicos… verdaderamente una pena…Pero desde luego no todo el mundo es un pasota redomado, existen muchos pequeños productores de puro acero y carácter, con más valor y casta que un “vitorino”, que sobreviven por sus ganas, tenacidad, constancia y tesón… y por el puro convencimiento de que ese es el único camino viable hacia un mundo mejor, muchos incluso hacen lo indecible por recuperar productos ya perdidos, pero también por cada uno de esos productores existen paladares deseosos de disfrutar esos manjares aún por la dificultad en muchos casos de encontrarlos.

Son muchos los productos que encontramos en el mercado que nos venden con puros, o artesanos (sí, sí, ¡artesanos!) pero que no son más que el fruto de una industria deshumanizada y plástica, que diseña productos de laboratorio con cara de “no haber salido del pueblo”, y sus víctimas son los productos originales y sus bienhechores artesanos, que poco a poco ven como se va perdiendo la tradición, el sabor y lo que es peor la calidad y calidez de su trabajo.

Debemos buscar a esos productores, cuidarlos, conversar con ellos e incluso entablar una amistad y confianza, esa cercanía que hará que más orgullosos compremos sus productos, y que los conozcamos y los apreciemos como verdaderamente se merecen.

Este artículo es para “desovejar” al público y alentar a esos pequeños productores ecológicos que nos hacen esta vida un poquito mejor, sabiendo que cada bocado es artesanía y pura tradición, aroma a recuerdo añejo y suculento… Pequeños artesanos y productores, ¡SOIS GRANDES! y seguiré como hasta ahora, buscando y comprando vuestros panes y quesos, vinos, hortalizas, frutas y dulces allá donde vaya, todo aquello que orgullosamente producís con el sabor y la historia de vuestra tierra y que deliciosamente alimentan mi cuerpo y mis recuerdos.

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Consumo ecológico

¿Comemos lo que queremos?

18 May , 2011  

Desde la ciudad son muchas las personas que creen vivir en una libertad absoluta, y no dudamos de su capacidad de ir y venir donde les plazca, lejos de las influencias publicitarias y sociales, pero en lo que a alimentación se refiere, y como ya dejamos caer en otro de nuestros artículos, ¿de verdad somos libres?

Much@s contestarán sin vacilar que indudablemente lo son, pero realmente ¿comemos lo que queremos?, nosotros creemos que no, que consumimos siempre los mismos productos que las grandes distribuidoras y grandes productores han acotado, productos para los que cuenta más el aspecto que el resto de sus propiedades, como si de un concurso de belleza gastronómica se tratase e intentando producir mucho a gran escala, en muchos casos, por no decir la mayoría, el producto viene de fuera, y nuestro producto se envía a otros países… si no mirad las etiquetas de los productos de las grandes superficies, ¿qué sentido tiene?

Pues bien, con los sistemas de agricultura modernos, resulta muy complicado, y más a gran escala, hacer agricultura mucho más variada, donde se cultiva mucha superficie de un solo producto con relativa poca gente y esto repercute de igual manera en la conservación de variedades locales, y dificulta el mantenimiento ecológico de los campos de cultivo, esto es así debido a que las variedades locales, son siempre las mejor adaptadas a las caracteristicas de cada zona, clima, plagas, asociaciones, etc. al contrario que las especies “comodín” que no siempre se adaptan de buena manera y obligan a consumir muchos más recursos en cubrir estas faltas.

Hay, desde luego, formas de sencillas de colaborar a mejorar y conservar las variedades, podemos interesarnos del origen de estos productos y asegurarnos que las semillas utilizadas son de variedades locales, igualmente y como ya hemos comentado en otras ocasiones podemos sembrar para decorar o sembrar para decorar y comer, la segunda opción es mucho mejor y podemos usar semillas de variedades locales ayudando a mantener estas especies… un ficus adorna, pero una mata de judías además se puede comer y si es de una variedad local aguantará mucho mejor las características de la zona.

Desde queremosverde.com os alentamos a decidir que es lo que queréis comer y que busquéis variedad en las simientes tradicionales de vuestra zona.

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