… de verdades como puños

Que ya poco nos esforzamos por mantener las variedades de productos locales es una realidad palpable, pero lo que no vale es llorar a toro pasado.
Se están perdiendo infinidad de variedades locales de muchos productos a pasos agigantados, muchas veces porque los conocimientos no pueden pasar a nuevas generaciones por que las nuevas generaciones están a otras cosas en la mayoría de los casos y por que la sociedad actual y por supuesto los gobiernos no ayudan lo más mínimo a quien trabaja de sol a sol, dejándose el pellejo para conseguir manjares artesanos que verdaderamente nos representen. Tantos son ya los productos perdidos en el olvido que roza la barbarie, quesos, vinos, embutidos, conservas, guisos y dulces típicos… verdaderamente una pena…

Pero desde luego no todo el mundo es un pasota redomado, existen muchos pequeños productores de puro acero y carácter, con más valor y casta que un “vitorino”, que sobreviven por sus ganas, tenacidad, constancia y tesón… y por el puro convencimiento de que ese es el único camino viable hacia un mundo mejor, muchos incluso hacen lo indecible por recuperar productos ya perdidos, pero también por cada uno de esos productores existen paladares deseosos de disfrutar esos manjares aún por la dificultad en muchos casos de encontrarlos.

Son muchos los productos que encontramos en el mercado que nos venden con puros, o artesanos (sí, sí, ¡artesanos!) pero que no son más que el fruto de una industria deshumanizada y plástica, que diseña productos de laboratorio con cara de “no haber salido del pueblo”, y sus víctimas son los productos originales y sus bienhechores artesanos, que poco a poco ven como se va perdiendo la tradición, el sabor y lo que es peor la calidad y calidez de su trabajo.

Debemos buscar a esos productores, cuidarlos, conversar con ellos e incluso entablar una amistad y confianza, esa cercanía que hará que más orgullosos compremos sus productos, y que los conozcamos y los apreciemos como verdaderamente se merecen.

Este artículo es para “desovejar” al público y alentar a esos pequeños productores ecológicos que nos hacen esta vida un poquito mejor, sabiendo que cada bocado es artesanía y pura tradición, aroma a recuerdo añejo y suculento… Pequeños artesanos y productores, ¡SOIS GRANDES! y seguiré como hasta ahora, buscando y comprando vuestros panes y quesos, vinos, hortalizas, frutas y dulces allá donde vaya, todo aquello que orgullosamente producís con el sabor y la historia de vuestra tierra y que deliciosamente alimentan mi cuerpo y mis recuerdos.

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2 respuestas a … de verdades como puños

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  2. andrea d. dijo:

    Comparto plenamente! Es muy buena idea el hablar con ellos para alentarlos, además de comprar sus productos. Lo pondré en práctica también durante las vacaciones.

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