El consumo ecológico para cambiar el mundoEl consumo ecológico para cambiar el mundo

Es innegable que vivimos en una sociedad consumista en la que unas pocas grandes corporaciones aglutinan todo el poder comercial y económico.

Guerras, crisis, especulación… tienen detrás a estas corporaciones, que mediante lobbys imponen la modificación y creación de leyes con las que seguir aumentando su poder y su control sobre los gobiernos y organismos internacionales que en teoría deberían velar por la seguridad, el desarrollo y la salud de la población mundial.

¿Se puede hacer algo contra ello?

Sí. Utilicemos su principal arma para plantarles cara, el consumo.

Un consumo ecológico, sostenible y responsable.

En economías como la alemana, el sector ecológico representa un porcentaje importante del mercado total, y en España, es cada vez mayor el aporte de este sector al PIB, que ha pasado desde el 1,8% en 2008 a un 2,4% en 2010. Hecho que tiene mucha más importancia si tenemos en cuenta la crisis en la que estamos inmersos y a la que especialmente a España le está resultando difícil capear.

Viendo esta evolución, el consumo ecológico, es una vía de futuro para salir de la crisis, mejor dicho, de presente, pues pocos sectores pueden alardear de haber crecido por encima de un 15% los dos últimos años.

Simplificando mucho, todos conocemos las consecuencias del aumento en el consumo, pues aumentarán las necesidades de trabajo, y esos nuevos trabajadores aumentarán el consumo.

¿Y cómo va a ayudarnos este tipo de consumo de consumo frente a los grandes?

En primer lugar, con la calidad de los productos, sometidos a una serie de controles que aseguran su calidad, lo que les permite obtener las certificaciones pertinentes que los acreditan como ecológicos.

Como consecuencia, nuestro problemas de salud van a reducirse drásticamente, al igual que la contaminación ambiental por dejar de usar productos contaminantes y sustancias nocivas.

Los beneficios para la biodiversidad también son innegables, pues los productos que se cultivan son autóctonos, las especies de siempre, al modo tradicional, rescatando así especies vegetales y animales de la extinción.

Otro efecto, como consecuencia del modo de producción, y que estas grandes corporaciones controlan, es la distribución. Una distribución de ciclo corto, en la que la distancia geográfica entre productor y consumidor se acorta debido a las características del producto, y minimizando también la huella de carbono respecto al transporte de largas distancias.

Otra consecuencia económica es el fortalecimiento del tejido económico local. Fortaleciendo las PYMES se fortalece la economía en general, debemos recordar que “Según el Directorio Central de Empresas (DIRCE), a 1 de enero del año 2010 había en España 3.283.495 PYME (empresas comprendidas entre 0 y 249 asalariados). Es decir, el 99,88 por ciento de las 3.287.374 empresas que conforman el censo, excluida la agricultura y la pesca.

De forma que si se potencian frente a las multinacionales, las economías estarán más protegidas frente a las crisis y también ganarán más poder frente a los legisladores.

Pero estaréis todos pensando en la mismo… ¿estamos dispuestos a pagar más por estos productos?

El sobreprecio de los productos ecológicos, es el mismo que tiene cualquier producto de calidad, pues las materias primas en el caso de los elaborados, y la mano de obra necesaria para generar esas materias primas es mayor que cuando se produce de forma industrial.

Pero este sobrecoste, puede reducirse hasta un punto en el que el precio de estos productos sea lógico y no desorbitado, como sucede en algunos casos. Con más puestos de venta, más consumo y un mayor desarrollo del sector, será posible.

Por ello, la concienciación con los valores medioambientales es el principal paso para sensibilizar a los consumidores con este tipo de productos para que modifiquen sus hábitos de compra y sustituyan los productos convencionales por productos ecológicos.

Por otro lado, la divulgación. Muchos consumidores creen que los productos ecológicos se reducen a alimentación y algo de ropa. Nada más alejado de la realidad, pues prácticamente para cada producto convencional, existe una alternativa ecológica, y es labor de todos los que estamos concienciados y consumimos estos productos, ejercer el papel de divulgadores.

Por último, los beneficios que nos aportan. No únicamente a nivel de salud o medioambiental, si no también económico. El sobrecoste se ve compensado con la reducción del consumo de medicinas, ahorro en la factura de la luz, menor coste en la reutilización de materiales…

Por todo esto, hacemos un llamamiento para fomentar el consumo ecológico, el consumo sostenible y el consumo responsable, para modificar nuestros hábitos de compra y con ellos, construir un mundo sostenible, en el que el futuro sea eco-lógico.

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6 respuestas a El consumo ecológico para cambiar el mundoEl consumo ecológico para cambiar el mundo

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